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Banda Angosta Móvil

Banda angosta móvil
 
Por esas vueltas que tiene la vida en el último mes (Abril 2010) tuvimos que gestionar la “baja” de la línea Adsl de mi domicilio y solicitar un nuevo servicio a mi cargo (el anterior se facturaba a cuenta de mi anterior empleador)
Con tanta publicidad de Adsl’s y Banda Ancha Móvil pensamos que disponíamos de mil opciones y que el trámite sería sencillo.
Cuando comenzamos a interiorizarnos vimos que las opciones no eran tantas, ni los trámites tan rápidos.
Por ejemplo, Netgate en su sitio web seguía publicitando la promo “Regalamos 10 Netbooks”, lo que me hizo afilar tremendamente (ya me veía con uno bajo el brazo).
Ya al leer la letra chica perdí toda ilusión porque la promo finalizó el 15/11/2009.
También la información de los “nuevos planes” correspondían a programas que vencieron en Octubre 2009! Qué esperan para eliminar esos banners y actualizar la información de su sitio web??
Finalmente decidimos cortar por lo sano, no perder más tiempo y dirigirnos a Anteldata.
La última vez que estuvimos en la oficina comercial de Antel (Punta Carretas) nos tocó el número 84 de la serie “Q”, y en ese momento estaba siendo atendido el número 70, pero de la serie “B” ....
Nos fuimos. Si me quedaba esperando seguramente con el paso de esos millones de años terminaría evolucionando de Primate a Homo Sapiens (quizás hubiera sido un buen cambio para mi persona).
Debido a esa experiencia anterior planeamos ir a eso de las 4 de la mañana para hacer fila afuera (onda como para sacar la credencial cívica a último momento), pero como nos dormimos llegamos al local a eso de las 10 am.
Entramos resignados a pasar Nochebuena y probablemente también Fin de Año allí ...
En contra de todos los pronósticos nos atendieron tras tan solo 15 minutos de espera (para atención en el sector de Ancel habían aproximadamente 1.800.000 esperando!!)
Para nosotros el plan más conveniente era uno mixto que estaba compuesto por una Adsl (línea fija) y por Banda Ancha Móvil, todo con límite de 30Gb.
Había planes más económicos pero con limitaciones inferiores: 20Gb, 5Gb, 1Gb, medio Giga y 10Kb (éste último permitiría apenas digitar un nombre)
La velocidad de bajada de la conexión elegida era de 2048 para la Adsl y 1024 en el módem móvil.
Como no todo podía salir bien (si hay dudas consultar la ley de Murphy), en Antel no tenían módems disponibles de los que se requieren para las conexiones con límite de 30Gb y nos debimos anotar en lista de espera (los módems disponibles era más antiguos y no servían para ese tipo de conexión)
Nos llamaron casi 10 días después para informarnos que habían llegado los equipos.
Claudia fue a firmar el nuevo contrato y a retirar el bendito módem móvil (pequeño y discreto como un pendrive), el cual ya era innegable objeto de nuestra obsesión (a causa del síndrome de desconexión prolongada)
La instalación del módem de Adsl se coordinaría para 5 días después, pero al contar ya con el milagroso módem de banda ancha móvil volveríamos al ciberespacio ipso facto.
Luego de la correspondiente configuración del equipo, Claudia intentó la primer “navegación” desde el Pc usando banda ancha movil.
A pedal, literalmente!! Banda Ancha minga! .... Banda Angosta tendrían que publicitar!
Luego de 40 minutos recién se cargó la página de inicio (www.elpais.com.uy).
La actualización del antivirus de apenas 3Mb demoró un par de horas ...
Evidentemente no podíamos tener la “liga” necesaria como para que las cosas salieran como debían (imposible escaparnos de la ley de Murphy .......... te juro Murphy que si nos cruzamos en la calle te cago a trompadas!!!)
Luego de varias horas de frustrada navegación, Claudia chequeó la velocidad de la conexión (en realidad debería decir la lentitud de la conexión)
El milagroso y moderno dispositivo estaba trasmitiendo a 56Kbps cuando la velocidad “prometida” y promocionada era de 1024Kbps
Sí, tan solo 56Kbps!! La cifra inevitablemente me hizo recordar a nuestras primeras conexiones a Internet allá por el 95 o 96 (creo no errar en los años)
Es innecesario explicar que con esa velocidad actualmente es imposible navegar.
El servicio técnico respondió a nuestro reclamo telefónico que probablemente la baja velocidad se debiera que no estábamos dentro de una zona 3G
No hay antenas para conexión 3G en Pocitos? En una zona con tan alta densidad de población no lo previeron? Mmmmm ... sanata total del servicio técnico!
Evidentemente los dichosos módems móviles no son de buena calidad y no cumplen con lo que se pregona (el tema es ver quien tiene la paciencia y tiempo suficiente para discutir con Antel-Anteldata)
No quiero ni pensar que hubiera sucedido si firmábamos contrato para un plan con menos velocidad.
Nunca vi los módems móviles para conexiones más lentas pero luego de esta experiencia no puedo evitar “divagar” y recordar la publicidad Argentina de Movistar, campaña “Internet para todos .... o para casi todos” con su pintoresco protagonista y su celular de los 90’
Haciendo un paralelismo supongo que Anteldata para el plan de conexión más lenta y económico te podría entregar un telégrafo y una breve guía para aprender a trasmitir en Morse ...
En breve nos instalan la Adsl (conexión fija) y ahí ya veremos si Murphy nos sigue atormentando

Walter Vitureira
Primate “off line”

Un Día Más de Trámite ..

A quien comience la lectura y se sienta perdido con algunas referencias que hago, o no comprenda el porqué de algunas quejas, le sugiero hacer una pausa en este relato para leer primero “Sobrellevando las penurias del trámite, y luego “El trámite 2.
Un día más de trámite

Fastidiado por haber olvidado concurrir a mi cita bi-mensual en el día correspondiente, y con un malhumor agravado por el frío reinante, me dispuse a salir hacia el Brou en la última fecha disponible para el trámite (imaginaba que me esperaba una fila de 3 cuadras y para mayor disfrute o placer ….con temperaturas gélidas!).
En vista de los vaivenes y múltiples variantes de los trámites anteriores (sin fila pero lento // con fila interminable // con fila al sol, lento y con olores // sin fila y sin olores // con fila pero expeditivo), esta última vez no tomé ningún tipo de precauciones ni hice ningún preparativo especial para el mencionado día.
Corresponde aclarar que ni siquiera me preparé mentalmente y simplemente me mandé directo al banco como si fuera un Kamikaze (eso sí, iba bien abrigado no fuera cosa que me congelase haciendo fila y que terminara malgastando una fortuna en medicamentos).
Sabía que iba “regalado” porque ni siquiera llevaba el reproductor de Mp3, y a mitad de camino, como para conformarme, me dije a mí mismo: “que sea lo que Dios quiera”.
Debo de reconocer que enunciar tan popular frase no me ayudó en nada, y que a medida que me acercaba al lugar de la cita mi malhumor aumentaba.
Iba caminando por Mercedes y al doblar en Julio Herrera y Obes hacia el Brou me encontré con la sorpresa de que esta vez la fila se había formado desde la puerta de entrada al banco hacia la mencionada calle. No cabía lugar a dudas que era el día de los atrasados …...
Solo los atrasados o re-trasados forman la fila a la sombra en invierno (por supuesto yo era un atrasado más del montón).
Lo irónico de la situación es que en los días calurosos la fila la forman a pleno rayo del sol, incrementándose las emanaciones sudoríparas y por consiguiente la propagación de olores indeseados y nocivos para los que contamos con un lóbulo olfativo sensible (léase: para aquellos que contamos con un gran apéndice nasal).
Mi indignación por la fila a la sombra era tal que con muchas ganas hubiera comenzado a gritarles a todos los presentes preguntándoles si eran tarados o se hacían. 
Quería que razonaran y me respondieran a ver a que mente sana se le ocurría hacer la fila en invierno “al resguardo” de la sombra, y en verano “expuestos” a pleno rayo del sol.
Evidentemente luego de contar hasta 10 me contuve. Fue una sabia decisión (creo que ya hice suficientes papelones en mi vida como para sumar uno más a mi currículum).
Un par de minutos después, y ya resignado a congelarme a la sombra, me percaté que la fila se había extendido atrás mío y que eran muchos los que estaban detrás de mi posición en la fila. Una sonrisa se dibujó en mi rostro cuando llegué a la conclusión que dentro del grupo de los atrasados, ésos de ahí atrás eran los “atrasados” (que fácil que uno se consuela y busca diversión cuando no le queda más remedio que seguir haciendo fila).
De pronto sentí una voz femenina atrás mío que decía: - “Y no se mueve nada … que increíble!
No muy seguro si el comentario iba dirigido a mí, y solo por no ser descortés giré la cabeza unos pocos grados hacia un lado y dije: -“Ahhjá(dando por finalizada mi participación en el coloquio con ese simple sonido).
Tenía la esperanza de que eso hubiese sido suficiente para liquidar la inútil y circunstancial conversación, pero evidentemente la señora no pensaba lo mismo y no planeaba darse por vencida. 
Acto seguido me largó un: -“Y con el frío que hace, no sé por qué no abren ya mismo el banco!!.
Totalmente arrepentido de no haber llevado a la cita mi reproductor de mp3 y a esa altura ya más fastidiado que antes, ni siquiera me digné a girar y hacer otro comentario o sonido (no fuera cosa que la señora comenzara a sacar las fotos de sus nietos de la billetera, para luego contarme vida y obra de cada uno de los integrantes de su grupo familiar).
Antes de que la señora pudiera volver a hacer un nuevo comentario la fila se movió unos 25 o 30 metros. Este hecho le quitó a la señora su tema inicial de conversación y no tuvo más remedio que quedarse callada (o fue eso o fue simplemente que yo dejé de escucharla, sinceramente ahora no lo tengo claro)
Caminando avancé todo lo posible y quedé prácticamente a unos 10 o 15 metros del acceso al banco, haciendo fila frente a los vendedores callejeros.
Sobre telas extendidas en el suelo los vendedores exhibían sus mercaderías al público que hacía fila y a los transeúntes que por esa calle circulaban.
El comerciante que estaba ubicado exactamente frente a mí vendía gomitas para el pelo (la oferta era de una por veinte, o dos por treinta), y también pulseras de varios tipos.
En este puesto especialmente me llamó la atención un improvisado cartelito hecho con un pedazo de cartón en el cual con unos prolijos garabatos se pregonaba el siguiente producto: “pulseras magnéticas”
Desde mi posición no pude ver bien a las publicitadas pulseras magnéticas (estaban semi-ocultas por el cartelito) como para decir si estéticamente eran agradables o estaban “en la onda”, pero mientras esperaba en la fila no pude evitar reflexionar sobre su utilidad.
Me las imaginé muy populares entre las funcionarias administrativas de cualquier ente público, las cuales tendrían siempre a mano los tan necesarios clips que colgarían de dichas pulseras cual lujosos dijes. También las supuse muy populares entre las costureras, que ya no tendrían que usar más esas antiguas “almohadillas” para pinchar las alfileres, llevando ahora las mismas adheridas en forma aleatoria en la maravillosa pulsera.
En esos pensamientos estaba cuando una cliente se detuvo a consultar el precio y variedad de colores de las gomitas de pelo.
El comerciante dispuesto a concretar la venta de más de un producto le espetó su oferta y la clienta sorprendida mordió el anzuelo. Sin perder un instante el hábil comerciante depositó sobre la tela en el suelo una cantidad de gomitas y la potencial cliente se puso en cuclillas para elegir el producto de su interés (ella quedó de espaldas a los que formábamos la fila)
Debido a la posición adoptada por la rolliza clienta, su ropa se movió inesperadamente en direcciones opuestas. Su campera (que apenas le llegaba a la cintura) se subió unos 10 cms. por encima de la posición normal, y sus jeans (con corte a la cadera) se bajaron unos 10 cms. por debajo de su ubicación normal.
Todo este movimiento de ropa dejó expuesto el inicio de esa zona del cuerpo (donde la espalda pierde su nombre), zona popularmente conocida como “la raya” y que para horror de los que presenciaron el acto se reveló con más vello de lo esperado en una mujer. Espontáneamente de nuestra fila surgieron varios “uuuuughhh” seguidos de ojos que se cerraban instintivamente y cabezas que giraban hacia remotas direcciones.
Cuando ya comenzaba a sentir esa familiar sensación de asco en mi estómago, sensación que reconozco como el paso previo que anuncia a las náuseas, muy oportunamente la fila se movió rescatándome así de ese desagradable y velloso panorama.
Totalmente ajena a lo sucedido, allí quedó en cuclillas la velluda señora eligiendo su nueva gomita de pelo.
Con el nuevo avance de la fila logré ingresar al banco. Adentro intenté enfocarme mis pensamientos en cualquier cosa que no fuera mi reciente visión, pero eso no era tarea fácil.
Acudió esta vez a mi rescate el sonido de mi celular (avisando que había recibido un sms) Si bien no podía atender el teléfono por estar en el banco, el sonido sirvió para interrumpir mis anteriores pensamientos y enfocarme en recordar que debía chequear el mensaje en cuanto saliera de realizar el trámite.
Al igual que en las oportunidades anteriores, al entrar al banco la fila general se dividio en varias sub filas. En esta oportunidad me tocó hacer fila para la caja 8 que era atendida por un funcionario con todo el “look” del Kenny Rogers de los años 80.
Pensé, equivocadamente, que con ese look tan “cool” seríamos atendidos prontamente.
Como para todo trámite o gestión que uno realiza indefectiblemente se cumplen las leyes de Murphy, la fila de al lado avanzaba a una velocidad increíble mientras en la mía ya todos habíamos echado raíces.
Reconozco que no pude evitar sentir envidia por los afortunados de la fila de al lado y mi mirada se dirigió hacia esa caja en un intento de descubrir al brillante funcionario que atendía tan prontamente a todos. 
Con asombro descubrí que el expeditivo funcionario de la caja 6 no tenía una cara de despierto bárbaro, sino que por el contrario era la reencarnación de Larry Fine, el famoso integrante de Los 3 Chiflados.
La señora de atrás, que estando fuera del banco había intentado sacar conversación con el fin de detallarme su árbol genealógico completo, ahora me miraba por encima del hombro, disfrutando su posición 8 o 9 personas por delante mío pero en la fila de al lado. Ella finalizó su trámite 20 minutos antes que yo.
Para mi cita de fines de Setiembre ya me agendé:
- llevar reproductor de Mp3, o si me lo olvido fingir ser mudo (o sordo)
- no mirar a los vendedores callejeros y sus clientes
- dentro del banco elegir en lo posible la fila de Larry
- no volver a escribir al respecto

Walter Vitureira
Primate que hace fila

El Trámite "2"

El trámite "2" – A new hope ..

 

Quienes supieron de mi suplicio realizando el trámite sabrán entender el porqué de tantos recaudos (si es el caso se pueden saltear el siguiente renglón y pasar directo a la historia).
A los que no se enteraron de mis sufrimientos, y para que puedan llegar a ver con coherencia mis acciones, les invito a leer 
“sobrellevando las penurias del trámite”

Habían pasado ya unos 60 días aproximadamente ...
Si bien me había propuesto evitar mi asistencia bimensual, múltiples acontecimientos afectaban negativamente nuestro presupuesto y me era imposible faltar a la cita ...
Debido a mi traumática experiencia anterior, el tiempo transcurrido lo había aprovechado imaginando todo tipo de situaciones que pudieran ocurrir y también buscando la manera de evitar o zafar de las mismas.
El refrán dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
Recordé ese popular refrán y en vista de que yo no estaba dispuesto a oler dos veces los mismos sobacos, decidí tomar todas las precauciones posibles a dichos efectos.
Pensé que no podía confiar en que la temperatura otoñal evitase excesivas sudoraciones y hoy puedo decir que no estuve equivocado al respecto .....
A pesar de que estábamos a fines de Mayo el clima totalmente errático nos estaba haciendo disfrutar de una semana, de a ratos, con temperaturas casi veraniegas, y eso me auguraba una fila con tantos efluvios rancios como en mi sufrida visita anterior.
La única solución que encontré para eludir el problema de las emanaciones sudoríparas (de axilas y pies) fue munirme de un barbijo el cual previamente sería humedecido con alguna fragancia mentolada (esto me permitiría respirar filtrando/disimulando los olores).
Reconozco que la inspiración me llegó gracias a los continuos informes de la gripe porcina.
Por si la acción del barbijo no fuese tan eficaz como yo lo deseaba, decidí llevar un “Glade Toque” en el bolsillo interno de mi saco (por su tamaño pasaría desapercibido y podría recurrir a él en caso de extrema necesidad).
La mañana del 25 de Mayo no comenzó bien y no logré despegar de nuestro apartamento ningún “Glade Toque” (ni de la pared de la cocina, ni de ningunos de los baños).
Temiendo ir a la cita sin alguno de los artilugios que yo pensaba podían mantener la integridad de mi lóbulo olfatorio, desesperado me dirigí hacia el armario donde guardamos todos los artículos de limpieza.
Semi enajenado manoteé un gigantesco Glade “Potpurrí” desodorante de ambiente en aerosol (de 360cc) y lo tiré dentro de mi portafolios.
Custodié durante todo el trayecto a la oficina las valiosas posesiones de mi maletín: 1 Glade en spray gigante, un barbijo embebido en fragancias mentoladas, un paraguas (porque el día estaba caluroso, pegajoso y amenazante), el reproductor de mp3 con su batería a full, y una bolsita con arroz para las palomas (para hacerlas abandonar su peligrosa posición en los pretiles).
Inicialmente también había planeado llevar una perita succionadora de mucosas (la que usábamos con Tiago cuando era un bebote), pero luego me dije: má .. sí, dejalo al pibe que se coma los mocos nomás!! ..si se lo veía muy a gusto la vez pasada ...
Además días antes pensé en bajar de la web una foto de 
Marty Feldman y llevarla el 25 para pedirle el autógrafo al amargado funcionario. Luego razoné que si se lo tomaba a mal y se ofendía, me podría vetar el ingreso al banco perdiendo así el tiempo y el necesario dinero.
Por suerte olvidé esa tonta idea y ni siquiera llegué a imprimir la foto.
Finalmente llegué a la oficina con mi portafolios y el contenido que relaté antes.
Al mediodía me dispuse a prepararme para el trámite, y saqué todos mis cachivaches ...
Al pasar frente a los grandes espejos de la recepción de la oficina observé mi reflejo.
Como se imaginarán, no logré salir de la oficina y aunque no sea necesario a continuación paso a detallar el porqué:
1 – Parte de mi rostro oculto por el barbijo, parte de mi rostro oculto por los lentes de sol, todo eso enmarcado por los auriculares con sus correspondientes cables colgando de mis orejas y coronando la imagen, quedaba solo despejada mi frente, la cual padecía el inexplicable ataque de un tardío acné juvenil (frente “onda choclo”).
La tétrica visión me hizo recordar al freak de Michael Jackson en sus años más mediáticos.
Como si esto no fuera suficiente el cuadro se complementaba así.
2 – A la altura de mi pecho asomaba, inclinado desde el bolsillo interior del saco, la parte superior del Glade aerosol (tamaño 360cc - no diseñado para bolsillos pequeños -)
3 – Debajo de la axila izquierda, apretado tal cual un periódico enrollado, llevaba el paraguas plegable negro (por si se descolgaba la lluvia durante mi larga espera en fila).
4 – En la mano derecha y firmemente apretada, se veía la bolsita con arroz para las palomas (esto me hizo recordar inevitablemente al Dr.Chapatín, personaje de mi infancia creado por Roberto Gómez Bolaños - “Chespirito”).
La bufonesca imagen rápidamente provocó que me ruborizara y que decidiera olvidar todas las precauciones.
Todo el trabajo y la planificación de 60 días se fueron por la borda, y partí hacia el banco dejando todos los artilugios tirados en mi escritorio.
En el camino iba con la cabeza baja, desilusionado y resignado a pasar nuevamente los padecimientos experimentados en mi último trámite.
Me aproximé al banco pero no por la calle principal, sino por la de la esquina.
Al doblar hacia el banco esperaba encontrarme con la habitual fila sin fin, pero me enfrenté a una cuadra despejada, sin ninguna persona esperando en la calle.
Entre al banco desconfiado, sospechando que con seguridad me había equivocado de fecha y que a eso se debía lo desierto del lugar.
Solo unas pocas personas formaban fila frente a cada caja.
Los cajeros con una velocidad inusitada despachaban en forma expeditiva a cada persona.
No demoré más de 3 minutos en aproximarme a la caja, y cuando llegué frente a la cajera esperaba ser rechazado bajo algún argumento que por el breve tiempo transcurrido en la fila no había podido imaginar.
No fui rechazado. Mi documento no fue observado al derecho y al revés. No fui demorado en el trámite.
Me extendieron un recibo para firmar y me pagaron, todo en breves segundos.
Realmente me desilusioné.
Estaba preparado mentalmente para todo tipo de suplicios, inconvenientes y adversidades.
Desconfiaba cuando emprendí mi camino hacia la salida del banco. Pensaba que en cualquier momento me despertaría de este sueño en mi cama y tendría que vestirme para iniciar nuevamente el día.
Con ese pensamiento iba observando el entorno en busca de alguna incoherencia, algo que me demostrara que realmente todo era un sueño pero no me crucé con ningún elefante rosado, ni nada fuera de lo normal.
Ya fuera del banco y camino a la oficina solo pensaba en cuales podían ser los motivos para que en el banco prácticamente no hubiera nadie realizando el trámite.
Obsesionado con encontrar un motivo llegué a considerar varias teorías …
La primera que se me ocurrió fue que el BPS había decidido realizar un exterminio de las personas que cobraban la AF cuyo dígito verificador de cédula era 4, y tal cual en la película Terminator habían comenzado ya la cacería (yo probablemente aún seguía vivo porque no me habían reconocido gracias al inesperado acné “juvenil” que atacó mi frente y me transformó en el hombre choclo).
La siguiente teoría que pensé, con un poco más de probabilidades, fue que era 25 de Mayo, fecha patria Argentina! y debido a que muchos se fuman programas como “Intrusos en el espectáculo”, “AM”, “Los profesionales”, etc., esos individuos se habrían confundido y tomado el feriado como “local” faltando así a sus respectivos trabajos y también a la cita.
Por si les interesa, les cuento que las otras teorías que consideré incluían a:
a) los Iluminatti y a su guerra contra la Iglesia Católica
b) una lucha sin cuartel entre el Cártel de Medellín y la DEA
c) una abducción en masa realizada por una flotilla de naves extraterrestres
d) consecuencias catastróficas e inexplicables del calentamiento global
e) otro tipo de conspiraciones de orden internacional que no me atrevo a mencionar
Ninguna de las teorías me satisfizo completamente y debido a eso no se que postura tomar para dentro de 60 días.
Al menos 2 meses atrás sabía cuales eran los escollos a salvar y podía planificar mis acciones …..pero hoy estoy totalmente desorientado!!!

Walter Vitureira
Primate sin brújula

Sobrellevando las penurias del Trámite

El Trámite

Con bajas temperaturas, tanto la primera como la segunda vez, llegue ataviado con traje, gabardina y además mi agenda en la mano. En su momento no lo supe, pero fue mi aspecto de ejecutivo lo que me franqueo el paso sin ningún tipo de preguntas.
Con total inocencia entré, hice lo mío y salí campante ...
La tercera vez fue con clima primaveral. Vestimenta sport era lo que ameritaba la temperatura a esa hora del mediodía. Yo iba muy cómodo e informal ...
Me detuvieron en la puerta. No señor, si es para la A.F. debe realizar la fila – me dijo un guardia que bloqueaba el acceso al banco, mientras señalaba con el dedo una interminable cola que se perdía en lontananza.
Giré la cabeza en dirección a la fila y me encontré con no menos de 150 cabezas (300 ojos) que con odio me miraban pensando: “te querías colar pedazo de un sorete!”
Avergonzado por la situación, y dándome cuenta recién en ese momento que las veces anteriores me había “colado”, decidí pegar la vuelta y dejarlo para otra oportunidad (total, no había ni tanta necesidad ni tanta urgencia).
La cuarta vez, ya con temperatura estival, como yo estaba de licencia fui a media tarde (hora atípica para la concurrencia de interesados) y no existía fila alguna. Entré y salí.
Recién la quinta vez que hice el trámite fue que lo viví con las penurias asociadas a él.
Nuevamente un mediodía con temperatura estival.
Llegué y me encontré con una fila por fuera del banco de una cuadra.
Con resignación caminé hacia el final de la fila y allí me paré.
En cuestión de segundos atrás mío la fila se extendió de forma increíble, dando la vuelta a la esquina para luego perderse en el horizonte.
Yo iba preparado para esta situación, armado de paciencia y del reproductor de mp3.
Enseguida en mis oídos comenzaron a sonar los “old hits” que harían mas leve mi espera. Inmediatamente logré un aislamiento acústico que me transportó a un sitio de privilegio.
En mi planificación no tuve en cuenta al resto de mis sentidos lo que me jugó en contra.
No habían pasado 2 minutos cuando mi olfato, recordándome que él también existía, me hizo percibir un intenso olor agrio .... como a cebolla podrida para ser más exacto.
Las emanaciones olorosas que agredían a mi lóbulo olfatorio provenían de las axilas de tres individuos, compañeros de fila, ubicados inmediatamente adelante mío.
Ellos charlaban animosamente sin ser concientes de que proyectaban al exterior esa irritante nube invisible, la cual azotaba sin piedad mi percepción olfatoria.
Miré hacia atrás, pensando (inocentemente) que podría llegar a cederle el lugar a la persona que estaba atrás mío en la fila (solo era cuestión de buscar una excusa convincente ..).
Al girar la cabeza fui golpeado esta vez por un penetrante olor a queso rancio, proveniente de las patas de la gorda que estaba atrás mío en la fila. Sí, dije olor a “patas”.
Me expresé así porque aquello no eran pies. Los mismos, totalmente expuestos y “prensados” en un par de ojotas, se asemejaban más a las patas de cualquiera de los rumiantes que pastan por nuestras praderas, que a pies de un Homo Sapiens Sapiens.
Tratando de disimular el nuevo latigazo recibido volví a mi posición inicial.
Pensé en complementar mi aislamiento auditivo con un poco de apoyo afectivo, por lo que me puse a escribirle un sms a Claudia
Para ClaudiaFila de 1500 personas mínimo. Me calentás la cena si no llego en hora cielo? Besosss
Apreté “send” ... y esperé escuchando mis “old hits” ..
Hold the líne. Love isn’t always on time” sonaba la música y yo ahí balanceándome en la fila, no bailando, si no tratando de esquivar olores.
Una vibración en la cintura me sacó de mi juego de eludir olores. Me detuve entonces para ver el sms recibido:
De ClaudiaJajaja No te preocupes. Te guardo las sobras! Te amoooo
Con el mensaje recibido ya tenía el apoyo moral necesario para seguir esperando ...
Aburrido miré hacia el suelo y descubrí todas las baldosas cagadas por las palomas.
Aparentemente nadie era conciente del peligro, y si lo eran .. ninguno se veía preocupado.
Retomé mi bailoteo, pero esta vez además de balancearme esquivando olores, también trataba de realizar algún zigzag aleatorio a fin de desorientar a las palomas que desde las cornisas pudieran estar tomando puntería conmigo.
Luego de un rato de esperar la fila se movió!!!
Message in a bottle, yeah ... ” sonaba mientras yo escribía un nuevo sms:
Para ClaudiaContra todo posible diagnóstico avanzamos 35 mts. de un saque. No pude ver si los primeros de la fila entraron al Brou o si fueron eliminados por francotirador del Bps
Uno de los 3 “encebollados” de adelante mío “aleteó” un poco y nuevas emanaciones reforzaron aquella nube invisible que, por causa de los rayos del sol, se hizo más densa ...
Recibí nuevo mensaje de apoyo:
De ClaudiaLos eliminaron x feos
Intentando evadirme un poco respondí:
Para ClaudiaEsto es como la fila para las audiciones de American Idol. Me habré equivocado de lugar y estaré a punto de hacer otro papelón? 
Un poco más de sol, y las delicadas fragancias que me rodeaban traspasaron el umbral de lo tolerable. Estaba a punto de desfallecer ....
Esta vez busqué apoyo en otro argumento y se me ocurrió el económico.
Pensé: “600 pesos por aproximadamente una hora de tortura ....mmmmmm ...”
Me puse a realizar cálculos ....
Si yo ganara 600 pesos por hora ... en mi semana de 44hrs laborables ganaría $ 26.400 .... y en 4 semanas de trabajo ganaría $ 105.600 !!
Por $ 105.600 me fumo los olores que sean!! me dije a mi mismo dándome ánimo.
De pronto inesperadamente la fila se volvió a mover!!! Y se movió ... y se movió .. y se movió .... y avanzó y avanzó y avanzó!!
No lo podía creer, me emocioné profundamente y estuve a punto de romper en lágrimas (creo que me contuve por vergüenza).
Cuando ya casi estaba llegando al acceso al Brou ví parado en la vereda a un funcionario del banco, el cual “supervisaba” el ingreso, “arreando” a los infelices que hacíamos fila.
El funcionario público, que me recordaba muchísimo a Marty Feldman, a medida que pasábamos adelante suyo nos obsequiaba una mirada de desprecio, como si todos fuéramos asesinos seriales en nuestro camino al patíbulo.
Pensé que tendría tanta mala suerte como para que la fila se volviera a detener cuando yo estuviera a medio metro de la puerta ......... pero no fue así y pude ingresar al banco.
Una vez adentro, como otro funcionario nos dividió en filas (una frente a cada caja) tuve la suerte de alejarme de los tres emisores del “concentrado de cebolla” que quedaron a mi derecha en una fila paralela. A la gorda le perdí la pista.
Won’t you take me to Funkytownnnn … won’t you take me to Funkyyyytownnn” sonaba ahora en mis oídos la música de mi reproductor de mp3 ....
Ahora adelante mío estaba una señora con 5 pequeños de distintas edades, los cuales saltaban, se revolcaban por el piso y se peleaban entre ellos. Molestaban a más no poder ..
Llegué a la conclusión que solo los llevaba a hacer el trámite como “comprobante in situ” de que cobraba por cada uno de ellos (de ninguna manera podría disfrutar de su compañía).
El más chiquito de ellos se dio vuelta para mirarme.
Observé que de sus narinas colgaban sendas “velas” de un tono verde oscuro que casi casi llegaban a apoyarse sobre sus labios.
Apiadándome de la criatura, metí la mano en mi bolsillo en busca de los pañuelos ..... pero antes de que pudiera sacar la mano, sin dejar de mirarme, el pequeño sacó rápidamente su lengua y “barrió” en forma acrobática los velones, arrastrándolos hacia su boca.
Instintivamente desvié la mirada y lo dejé deglutiendo a placer ....
Tenía aun por delante varias personas antes de llegar a la caja, y aburrido me puse a observar la fila a mi izquierda.
En esa fila, casi frente a la caja, la primer persona estaba vestida con un pantalón, camisa, corbata y saco, el siguiente vestido onda “motoquero”, el que lo seguía era un obrero de la construcción en musculosa y con casco puesto, y atrás de este había uno con uniforme de guardia (de seguridad) ...... me faltaba el indio y eran los “Village People” Uruguayos ..
Cuando ya divagante me preguntaba si lo que ellos cantarían sería el “Bicho Bicho”, a mis oídos (desde mi reproductor de mp3) llegó el conocido: “Young man, there’s no need to feel down. I said, young man, pick yourself off the ground” de los originales Village!!
No llegué a escuchar más. La espontánea carcajada que largué sacudió mi cuerpo como si hubiera recibido una descarga eléctrica y los audífonos se cayeron de mis oídos.
Casi todas las filas se dieron vuelta a mirar al ridículo, que en medio de aquel lugar tan serio, se atrevía a interrumpir la monotonía del ruido de oficina con una carcajada.
Minutos mas tarde llegó mi turno. El cajero tomó mi documento y lo miró al derecho y al revés, como si de la simple observación de mi cédula pudiera deducir si yo estaba cuerdo (por el papelón de la carcajada). Finalmente accedió a pagarme la fortuna que había ido a buscar, previa firma del correspondiente recibo (el cual también chequeó a fondo).
Giré para salir y al cruzarme con mis ex compañeros de la fila derecha los saludé con un leve gesto de cabeza y un “nos olemos en dos meses” ...

Walter Vitureira
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