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RECORD GUINNESS


Yeaaah !! Finalmente logré ingresar al Record Guinness, y nada más ni nada menos que gracias al Cubo de Rubik (3 x 3). No se impacienten, ya paso a contarles como lo logré …..
Actualmente al cubo se lo considera el juguete con mayor proyección y éxito del planeta.
El Hungaro Rubik creó el ingenioso artefacto en 1974, y unos años después llegó a nuestro país la comercialización del mismo siendo un éxito de ventas inmediato.
Reconozco que en cuanto lo tuve me obsesionó. Nuestros canales de Tv no dejaban de retrasmitir fragmentos de programas foráneos en los cuales los jóvenes competían por resolverlo (en esa época los mejores tiempos eran cercanos a los 35 o 40 segundos – al día de hoy hay registros de tiempos inferiores a los 5 segundos)
Con mucho entusiasmo dediqué unas dos semanas (de continuo) a buscar la solución al colorido sólido Platónico (sin éxito). Mi mejor resultado fue completar 2 caras completas simultáneamente, y cada vez que intentaba completar una tercera solo lograba desarmar las otras 2.
Con tristeza asumí que no podría lograr un tiempo record en velocidad de armado, porlo cual envié una carta a Guinness World Records en la que explicaba que deseaba postularme al record mundial más lento en el armado del Cubo de Rubik, aclarando que consideraran como fecha de inicio de mi armado a la fecha del matasellos de la carta (yo les comunicaría a futuro el momento en el que lograra resolver el mismo).
Hace ya un tiempo Claudia me regaló un Cubo para colocarlo como adorno vintage en nuestra barbacoa.
Conociendo mis limitaciones ni lo saqué de su estuche cilíndrico transparente, quedando allí en exhibición con sus 6 perfectas caras coloridas
Al poco tiempo el maléfico cubo comenzó a presentarse esporádicamente en mis sueños, y luego cada vez con mayor frecuencia (honestamente hubiera preferido las visitas de Freddy Krueger).
Yo interpreté que me estaba “llamando” y sin darme cuenta se reavivó la llama y volvió mi obsesión (quizás nunca se había ido y solo estaba allí, dormida, latente, solo esperando para recuperar fuerzas)
Llegó un momento en el cual la tentación fué irresistible y me dejé llevar: saqué el cubo de su caja!
Lo noté con una temperatura superior a la normal y pensé que quizás le había estado dando el sol que entraba por las ventanas (qué inocente!)
Comencé a mover y desordenar el cubo, cada vez con mayor rapidez, por un par de minutos ..
Me detuve con la frente bañada en gotas de sudor y noté que el Cubo estaba muy muy caliente, y en ese momento mis pensamientos eran oscuros y violentos. Allí confirmé mis sospechas: el artefacto era diabólico y solo podía provenir del mismo infierno! (deduje que Rubik no sería otro que el mismo Luzbel disfrazado para introducir en nuestro mundo un elemento más de discordia)
Solo me quedaban 3 opciones: o contratar un exorcista para el Cubo, o comenzar urgentemente una terapia, o solucionar el Cubo para llevarlo a su formato original de colores (logrando así restaurar la paz) y ya de paso superar esta vieja asignatura pendiente
Como ya se imaginan me incliné por la última opción.
Corresponde mencionar que la solución no llegó a causa de mi ingenio (cómo podría este primate resolver semejante puzzle tridimensional!)
Tampoco llegó a causa del azar porque el cubo tiene más de 43 trillones de combinaciones ..
Considerando la realización de movimientos y giros aleatorios del cubo durante 3 minutos, si se le dedicasen 16 hrs (8 para el descanso) se podrían concretar unos 320 intentos al día, 116.800 al año. Intentándolo durante 70 años (desde los 10 a los 80 por ejemplo) solo cubriríamos unas 8.176.000 combinaciones de entre las 43 trillones posibles y literalmente precisaría millones de reencarnaciones para lograrlo (las Matemáticas no son mi fuerte, hagan sus propios cálculos por las dudas)
Teniendo presente que la solución no llegaría por la vía del ingenio, ni de la mano del azar …. terminé recordando a Jean Paul y su “copie con orgullo” y me mandé directamente a ver como lo resolvían los que sí saben hacerlo
Consultando a Mr Google, el que todo lo sabe y almacena, encontré tanto textos guías como tutoriales de YouTube para resolver el asunto
Decidí ir por las guias escritas con el preconcepto de que me explicarían como realizar 15 o 20 secuencias de movimientos y ya con eso llegaría al Nirvana (nunca estuve más equivocado)
Lo único sencillo fue la explicación de los conceptos “central”,”arista” y “esquina”. Luego ya comenzó la presentación de los logaritmos y ahí se complicó F, F*, R, R*, U, U*, L, L*, D, D* … tanto jeroglífico y yo justo sin mi Piedra Rosetta de bolsillo para descifrar aquel galimatías !!!
Opté por ir a los tutoriales de YouTube buscando allí especificamente los sugeridos para principiantes
En el primero que vi (5 minutos de duración) una voz en off explicaba mientras la cámara mostraba las manos de alguien realizando la manipulación del cubo. El muy HDP era más rápido con las manos que el mismisimo David Blaine! Hubiera precisado grabarlo con una cámara con tecnología Slow Motion para poder aprender algo – Descartado !!!
El segundo que elegí era el de un joven Mexicano que prometía con solo 4 movimientos repetitivos solucionar el cubo. Realizaba los movimientos a una velocidad normal pero eran muy frecuentes los cortes de cámara y cuando la imagen se retomaba se notaba que los papeles de colores habían sido despegados y vueltos a colocar en las caras (puntas levantadas). Patético … – Descartado !!!
El tercero prometía resolverlo como por arte de magia … Primer plano el cubo desordenado, de pronto una voz juvenil en off conjura: “Wingardium Leviosa!”, nuevo plano y cubo resuelto – Descartado!!!
Casi resignado encuentro un tutorial de un Español que asegura que con su método hasta un simio podría resolver el Cubo, y que sin dudas cualquier persona normal lo lograría tan solo en 5 minutos
Lo tuve que mirar varias veces, pero les cuento que con su método fácil, accesible hasta para un simio, me llevó solo una semana resolver el cubo (pero lo hice!)
El cubo ya tiene la temperatura normal, y logré con eso impedir el Armagedon
La experiencia me ayudó a profundizar en el conocimiento de mi mismo (ahora ya tengo claro que mi IQ es de dos cifras, pero que soy muy perseverante). Además con este logro sé que podré revalidar “Motricidad Fina” que tenía pendiente de aprobar en Jardín de Infantes (ya inicié los trámites)
Volviendo a lo importante: el “Record” – Mandé email a World Guinnes Records informando el momento de finalización del Cubo: 41 años, 3 meses, 14 días, 7 horas, 12 minutos y 23 segundos
A las 48 hrs recibi la respuesta donde me aclaran que no habían encontrado en sus registros mi carta informando el inicio de mi armado del Cubo :( … pero que de todas formas como nadie había reclamado el record del tiempo más lento podían oficialmente otorgarme el mismo :)
Esto quiere decirque cuando publiquen el próximo libro, de allí en más a alguien le llevará más de 41 años y pico en poder batir mi record !!!!


Walter Vitureira
Primate recordista


Año Nuevo, Baño Nuevo

Año Nuevo, Vida Nueva
Baño Nuevo, Aventura Nueva

 
Cuando el 31 dieron las doce y chocamos las copas en el brindis, yo no podía imaginar lo que traería este nuevo año que recién estaba comenzando.
Sin que yo fuera conciente de ello, se avecinaban grandes cambios en mi vida ......
Para no generar falsas expectativas, desde ya les digo que en este texto no se van a encontrar con una metamorfosis onda Kafka, y les aclaro que no me hice ni Hare Krishna ni me convertí en transexual, ni tampoco me hice claritos o la depilación láser.
Retomando el tema del inicio del año: Enero llegó y se fue sin sorpresas y Febrero arrancó con mucho trabajo por la coordinación del viaje de un grupo de universitarios.
Lo inesperado llegó a mitad de mes, y muy tristes sucesos sacudieron a nuestra familia
A consecuencia de los mismos, luego de meditarlo bastante, llegué a la decisión de cambiar de trabajo. No esperen que les diga que ahora me dedico a la Cartomancia, sigo siendo agente de viajes (en realidad la decisión fue trabajar en una nueva agencia).
El mero hecho de cambiar de empresa implica un cambio de lugar geográfico, de directivas de trabajo, de compañeros, de horario, y también cambio de baño.
Con seguridad quien más comprenda la relevancia del ultimo punto sea mi amigo y cofrade de la Secreta Secta Escatológica, a quien no preciso nombrar ya que Jorge sabe bien que es a él a quien me refiero.
Los afortunados que pueden pasar 2 o 3 días sin ir al baño no comprenderán jamás las siguientes líneas y si no van a solidarizarse, ya pueden desistir de continuar leyendo.
Si bien el defecar es una función fisiológica, todo lo asociado a ello usualmente se maneja con la máxima discreción, o de lo contrario uno se ve expuesto a pasar la más grande vergüenza jamás imaginada al tocar el tema.
No apoyo el extremismo y por eso no coincido con que todo el tema debe ser tabú, así como tampoco creo que debamos restaurar el uso de las letrinas comunales romanas y nos reunamos en grupos a evacuar mientras todos juntos cantamos Cumbaia
Lo que sí creo es que es fundamental la ubicación de los baños, tanto en el hogar como en la oficina. El mismo debe ser lo suficientemente alejado de las áreas de mayor tránsito o aglomeración de personas como para quien lo utilice cuente con la intimidad necesaria.
En mi anterior trabajo “ese lugar tan sagrado” estaba ubicado fuera del área de atención al publico, accediendo desde un pasillo, separado del resto de las personas por 2 puertas.
Menuda sorpresa me llevé en mi nuevo trabajo, cuando llego el inevitable momento ..
Inicialmente había hecho caso omiso de un par de advertencias (dicho más claro, fueron un par de retorcijones), pero finalmente llegó un momento en el cual no pude seguir ignorando el llamado de la naturaleza.
En un pasillo, muy cerca de la sala donde estaba el escritorio que me habían asignado, yo había visto la puerta de un baño con el clásico cartel de acrílico con la silueta femenina.
La ubicación del baño de hombres para mí era una incógnita, la cual no tuve más remedio que despejar mediante desesperadas preguntas a un compañero.
Salí como alma que lleva el diablo hacia la sala que daba hacia 18 de Julio y entré a la misma buscando la bendita puerta.
Al entrar en la sala me percaté de que en la misma había no menos de 7 u 8 escritorios con sus correspondientes funcionarios, más algunos clientes en cada uno de ellos.
A esa altura mi urgencia era tal que ya no podía darme el lujo de aguantar mis necesidades fisiológicas por pudor o vergüenza.
La puerta que yo buscaba se encontraba solo a 1,5 metros de 2 escritorios ubicados en “L”, pero en ese momento realmente no me preocupé sobre la proximidad de los mismos.
Por suerte el baño estaba libre, sino la anécdota hubiese sido otra!
Una vez que entré y giré para cerrar, me percaté de que la puerta no tenía un pasador y solo contaba con el botón del pomo de la puerta como instrumento para asegurar la misma.
Con esa preocupación en mente, pasé a sentarme en el inodoro para ocuparme de mis necesidades más inmediatas. A los pocos segundos mi preocupación aumentó debido al hecho de que escuchaba perfectamente todas las conversaciones que venían del otro lado.
Mientras realizaba mi labor no podía dejar de pensar que en cualquier momento un compañero podría manipular el pomo de la puerta, y yo no tenía idea de si el mecanismo de cierre funcionaba.
Realmente no me hacía ninguna gracia pensar en la posibilidad de que alguien abriera la puerta del baño, dejándome expuesto frente a los nuevos compañeros y clientes en un momento tan vulnerable como ese. Tampoco me hacía ninguna gracia el pensar que si yo escuchaba perfectamente todo, probablemente del otro lado también se escuchara ....
Afortunadamente para mi nadie se aproximó a la puerta mientras yo estuve en el baño, y al salir no me encontré con miradas sonrientes o cómplices.
Si bien mi primer experiencia en el nuevo baño solo me generó algunas preocupaciones, mi segunda experiencia me generó muchas más preocupaciones y bastante vergüenza.
Debido a la ubicación del baño y a que no tenía confianza alguna con los nuevos compañeros, en mi segundo día de trabajo traté de concentrarme en que no precisaba utilizar los servicios higiénicos. Craso error! La mente no manda sobre los intestinos ..
Salí hacia el baño cuando ya no aguantaba más, y al llegar a la sala que da a 18 de Julio en casi todos los escritorios había clientes ...
Entré al baño y al mirar a mi contrincante, oh sorpresa!, asomando desde las profundidades se podía apreciar un misil Exocet de color marrón, souvenir dejado por el anterior usuario.
Mi urgencia era importante, y por eso intenté hacerlo desaparecer apretando el botón de descarga de la cisterna y pronunciando la palabra mágica “Abracadabra”. No funcionó.
No había como hacerlo desaparecer. El muy porfiado estaba empeñado en quedarse allí.
Razoné que si no se iba el primero de la fila los que llegaran luego tampoco podrían hacerlo, y por eso decidí abandonar rápidamente la escena del crimen (no fuera cosa que los demás pensaran que yo había sido el culpable).
Al salir del baño me di cuenta de que todos los funcionarios se encontraban con clientes y no tenía a quien demostrarle mi inocencia. Como si fuera el protagonista de un thriller policial yo me hallaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado!
Si me iba del lugar sin explicaciones luego asumirían que la jabalina extraviada era mía!!
No podía darme el lujo de caer en semejante papelón a los 2 días de haber empezado a trabajar (ya comenzaba a imaginarme una cantidad de apodos por los que podrían comenzar a llamarme en un futuro cercano).
Mi preocupación era tal que mi necesidad de utilizar el baño pasó a un plano secundario.
Un par de clientes comenzaron a pararse y sin perder tiempo me abalancé hacia la compañera que sorpresivamente había quedado libre (yo precisaba un testigo, precisaba irme de allí con una coartada!)
Con mucha vergüenza le expliqué que yo había llegado con la intención de usar el baño pero me encontré con que ya estaba obstruido, y que se lo comentaba a ella porque yo al ser nuevo no sabía si la empresa contaba con algún servicio de sanitaria o algo así ...
La mirada de ella fue muy comprensiva (supongo que me había visto entrar y que se dio cuenta que en los segundos que estuve dentro no tenía tiempo ni para bajarme los lienzos)
Hizo un cartelito improvisado de “Fuera de Servicio” y lo pegó con cinta adhesiva a la puerta del baño (sin preocuparse demasiado de si los clientes miraban o no)
Finalmente, para satisfacer mi postergada necesidad, terminé utilizando un pequeño baño social destinado en forma exclusiva para el público (el cual se encuentra muy cerca de la recepción). No preciso explicar que en este nuevo baño pasaron por mi cabeza todas las mismas dudas y preocupaciones que había tenido el día anterior al estrenar el otro baño.
Al día siguiente, cuando nuevamente tuve que hacer uso del servicio sanitario, me dirigí como debía hacia la sala que da a 18 de Julio.
Si bien me sentía eximido de toda culpa o cargo frente a mis compañeros por el tronco abandonado en el inodoro el día anterior, algo sucedió que me dejó con dudas ....
Al llegar frente a la puerta del baño habían cambiado el cartel de acrílico y ahora allí se apreciaba la silueta femenina.
Mis compañeras me dirigieron una sonrisa y me dijeron: - Ahora el baño de hombres es el de allá lejos, el del fondo! Tenés que volver hacia allá si querés usar el baño ....
Devolví la sonrisa sin dejar de sentirme condenado injustamente
Mientras hacía el recorrido inverso (hacia el fondo de la oficina), no dejaba de preguntarme que nuevos papelones me esperaban en ese baño ...

Walter Vitureira
Primate sin pañales

El Trámite "2"

El trámite "2" – A new hope ..

 

Quienes supieron de mi suplicio realizando el trámite sabrán entender el porqué de tantos recaudos (si es el caso se pueden saltear el siguiente renglón y pasar directo a la historia).
A los que no se enteraron de mis sufrimientos, y para que puedan llegar a ver con coherencia mis acciones, les invito a leer 
“sobrellevando las penurias del trámite”

Habían pasado ya unos 60 días aproximadamente ...
Si bien me había propuesto evitar mi asistencia bimensual, múltiples acontecimientos afectaban negativamente nuestro presupuesto y me era imposible faltar a la cita ...
Debido a mi traumática experiencia anterior, el tiempo transcurrido lo había aprovechado imaginando todo tipo de situaciones que pudieran ocurrir y también buscando la manera de evitar o zafar de las mismas.
El refrán dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
Recordé ese popular refrán y en vista de que yo no estaba dispuesto a oler dos veces los mismos sobacos, decidí tomar todas las precauciones posibles a dichos efectos.
Pensé que no podía confiar en que la temperatura otoñal evitase excesivas sudoraciones y hoy puedo decir que no estuve equivocado al respecto .....
A pesar de que estábamos a fines de Mayo el clima totalmente errático nos estaba haciendo disfrutar de una semana, de a ratos, con temperaturas casi veraniegas, y eso me auguraba una fila con tantos efluvios rancios como en mi sufrida visita anterior.
La única solución que encontré para eludir el problema de las emanaciones sudoríparas (de axilas y pies) fue munirme de un barbijo el cual previamente sería humedecido con alguna fragancia mentolada (esto me permitiría respirar filtrando/disimulando los olores).
Reconozco que la inspiración me llegó gracias a los continuos informes de la gripe porcina.
Por si la acción del barbijo no fuese tan eficaz como yo lo deseaba, decidí llevar un “Glade Toque” en el bolsillo interno de mi saco (por su tamaño pasaría desapercibido y podría recurrir a él en caso de extrema necesidad).
La mañana del 25 de Mayo no comenzó bien y no logré despegar de nuestro apartamento ningún “Glade Toque” (ni de la pared de la cocina, ni de ningunos de los baños).
Temiendo ir a la cita sin alguno de los artilugios que yo pensaba podían mantener la integridad de mi lóbulo olfatorio, desesperado me dirigí hacia el armario donde guardamos todos los artículos de limpieza.
Semi enajenado manoteé un gigantesco Glade “Potpurrí” desodorante de ambiente en aerosol (de 360cc) y lo tiré dentro de mi portafolios.
Custodié durante todo el trayecto a la oficina las valiosas posesiones de mi maletín: 1 Glade en spray gigante, un barbijo embebido en fragancias mentoladas, un paraguas (porque el día estaba caluroso, pegajoso y amenazante), el reproductor de mp3 con su batería a full, y una bolsita con arroz para las palomas (para hacerlas abandonar su peligrosa posición en los pretiles).
Inicialmente también había planeado llevar una perita succionadora de mucosas (la que usábamos con Tiago cuando era un bebote), pero luego me dije: má .. sí, dejalo al pibe que se coma los mocos nomás!! ..si se lo veía muy a gusto la vez pasada ...
Además días antes pensé en bajar de la web una foto de 
Marty Feldman y llevarla el 25 para pedirle el autógrafo al amargado funcionario. Luego razoné que si se lo tomaba a mal y se ofendía, me podría vetar el ingreso al banco perdiendo así el tiempo y el necesario dinero.
Por suerte olvidé esa tonta idea y ni siquiera llegué a imprimir la foto.
Finalmente llegué a la oficina con mi portafolios y el contenido que relaté antes.
Al mediodía me dispuse a prepararme para el trámite, y saqué todos mis cachivaches ...
Al pasar frente a los grandes espejos de la recepción de la oficina observé mi reflejo.
Como se imaginarán, no logré salir de la oficina y aunque no sea necesario a continuación paso a detallar el porqué:
1 – Parte de mi rostro oculto por el barbijo, parte de mi rostro oculto por los lentes de sol, todo eso enmarcado por los auriculares con sus correspondientes cables colgando de mis orejas y coronando la imagen, quedaba solo despejada mi frente, la cual padecía el inexplicable ataque de un tardío acné juvenil (frente “onda choclo”).
La tétrica visión me hizo recordar al freak de Michael Jackson en sus años más mediáticos.
Como si esto no fuera suficiente el cuadro se complementaba así.
2 – A la altura de mi pecho asomaba, inclinado desde el bolsillo interior del saco, la parte superior del Glade aerosol (tamaño 360cc - no diseñado para bolsillos pequeños -)
3 – Debajo de la axila izquierda, apretado tal cual un periódico enrollado, llevaba el paraguas plegable negro (por si se descolgaba la lluvia durante mi larga espera en fila).
4 – En la mano derecha y firmemente apretada, se veía la bolsita con arroz para las palomas (esto me hizo recordar inevitablemente al Dr.Chapatín, personaje de mi infancia creado por Roberto Gómez Bolaños - “Chespirito”).
La bufonesca imagen rápidamente provocó que me ruborizara y que decidiera olvidar todas las precauciones.
Todo el trabajo y la planificación de 60 días se fueron por la borda, y partí hacia el banco dejando todos los artilugios tirados en mi escritorio.
En el camino iba con la cabeza baja, desilusionado y resignado a pasar nuevamente los padecimientos experimentados en mi último trámite.
Me aproximé al banco pero no por la calle principal, sino por la de la esquina.
Al doblar hacia el banco esperaba encontrarme con la habitual fila sin fin, pero me enfrenté a una cuadra despejada, sin ninguna persona esperando en la calle.
Entre al banco desconfiado, sospechando que con seguridad me había equivocado de fecha y que a eso se debía lo desierto del lugar.
Solo unas pocas personas formaban fila frente a cada caja.
Los cajeros con una velocidad inusitada despachaban en forma expeditiva a cada persona.
No demoré más de 3 minutos en aproximarme a la caja, y cuando llegué frente a la cajera esperaba ser rechazado bajo algún argumento que por el breve tiempo transcurrido en la fila no había podido imaginar.
No fui rechazado. Mi documento no fue observado al derecho y al revés. No fui demorado en el trámite.
Me extendieron un recibo para firmar y me pagaron, todo en breves segundos.
Realmente me desilusioné.
Estaba preparado mentalmente para todo tipo de suplicios, inconvenientes y adversidades.
Desconfiaba cuando emprendí mi camino hacia la salida del banco. Pensaba que en cualquier momento me despertaría de este sueño en mi cama y tendría que vestirme para iniciar nuevamente el día.
Con ese pensamiento iba observando el entorno en busca de alguna incoherencia, algo que me demostrara que realmente todo era un sueño pero no me crucé con ningún elefante rosado, ni nada fuera de lo normal.
Ya fuera del banco y camino a la oficina solo pensaba en cuales podían ser los motivos para que en el banco prácticamente no hubiera nadie realizando el trámite.
Obsesionado con encontrar un motivo llegué a considerar varias teorías …
La primera que se me ocurrió fue que el BPS había decidido realizar un exterminio de las personas que cobraban la AF cuyo dígito verificador de cédula era 4, y tal cual en la película Terminator habían comenzado ya la cacería (yo probablemente aún seguía vivo porque no me habían reconocido gracias al inesperado acné “juvenil” que atacó mi frente y me transformó en el hombre choclo).
La siguiente teoría que pensé, con un poco más de probabilidades, fue que era 25 de Mayo, fecha patria Argentina! y debido a que muchos se fuman programas como “Intrusos en el espectáculo”, “AM”, “Los profesionales”, etc., esos individuos se habrían confundido y tomado el feriado como “local” faltando así a sus respectivos trabajos y también a la cita.
Por si les interesa, les cuento que las otras teorías que consideré incluían a:
a) los Iluminatti y a su guerra contra la Iglesia Católica
b) una lucha sin cuartel entre el Cártel de Medellín y la DEA
c) una abducción en masa realizada por una flotilla de naves extraterrestres
d) consecuencias catastróficas e inexplicables del calentamiento global
e) otro tipo de conspiraciones de orden internacional que no me atrevo a mencionar
Ninguna de las teorías me satisfizo completamente y debido a eso no se que postura tomar para dentro de 60 días.
Al menos 2 meses atrás sabía cuales eran los escollos a salvar y podía planificar mis acciones …..pero hoy estoy totalmente desorientado!!!

Walter Vitureira
Primate sin brújula

Susto en Paysandú - Semana de la Cerveza

Susto en Semana de la Cerveza - Paysandú

Semana Santa 1992 – Ninguno de los 4 había ido antes en “Semana Santa” a Paysandú, ciudad en la que se celebraba la tradicional “Semana de la Cerveza”.
Mi único recuerdo de Paysandú era una fotografía en la que a mis 5 años me tomaron con toda la cara manchada por devorarme a “mano limpia” un postre Chajá.
Y siendo más exacto, creo que ninguno de mis amigos; Gustavo, Alvaro o Fernando jamás había ido a Paysandú.
Salimos de mañana muy temprano en mi Ford Corcel, con destino a la capital Sanducera.
Como nuestra única referencia en ruta era un descolorido mapa de nuestro país, recortado de la base de una caja de Serranitos de la Confitería Irisarri, nuestro arribo a Paysandú fue a media tarde (dentro de todo nuestro sentido de la orientación no anduvo tan mal).
Para hacer honor a la celebrada semana, durante todo el trayecto en auto fuimos tomando ... mate.
Mate amargo con bizcochos, y además siempre respetando los límites de velocidad y normas de tránsito (esta explicación la agrego solo por si mi relato cae en manos de algún funcionario de Policía Caminera).
Para hacer más ameno el viaje charlábamos, cantábamos desafinadamente y contábamos chistes. El chiste premiado con más carcajadas fue el siguiente:
“En un zoológico en el mayor momento de afluencia de visitantes un empleado descubre que la jaula del león estaba mal cerrada y que el mismo se había escapado ...
A los gritos el hombre alerta al público de la fuga de la fiera y ahí empieza el desastre ..... el león, el león!!!!
La gente presa del pánico corre en todas direcciones y comienzan a subirse a la copa de los árboles más cercanos.
Los que ya se sentían a salvo en las alturas miraban hacia abajo a la gente huyendo y de pronto descubren a un minusválido en su silla de ruedas también tratando de huir.
Nerviosos sin saber como ayudarlo comienzan a gritar: “el paralítico, el paralítico!!!”
Entonces el minusválido, transpirando a más no poder, con desesperación responde a los gritos: “Hijos de puta!! Déjenlo que él elija solo ...”
Volvamos a nuestro arribo a Paysandú a media tarde ....
En el centro de la ciudad encontramos una Oficina de Turismo de la Junta Local y entramos a preguntar por la ubicación del camping.
El funcionario que nos atendió, casi riéndose por nuestra consulta, nos informó que la zona de camping hacía mucho más de una semana que estaba bajo las aguas del Río Uruguay, debido a la gran creciente que había cubierto gran parte del litoral.
Siguió ampliando la mala noticia informándonos que los hoteles se encontraban todos completos y no quedaba lugar para hospedarse ni siquiera en una pensión de mala muerte.
Como un alojamiento que no fuera en carpa estaba por fuera de nuestro presupuesto, esta última información no nos molestó en lo más mínimo.
Luego de las malas noticias, el funcionario pasó a darnos las buenas: varios vecinos de la ciudad enterados de que el camping no estaba disponible habían llamado ofreciendo sus jardines, terrenos o fondos a potenciales acampantes.
Solo quedaban 2 direcciones de vecinos con lugares disponibles y el funcionario improvisó en un papelito arrugado una especie de planito para llegar a ellas. Una vez allí deberíamos negociar con el dueño de casa el costo de la instalación de la carpa.
La primer dirección era en una zona bien alejada de la ciudad, y cuando llegamos a ella nos encontramos con una casa muy humilde.
El espacio verde que nos ofrecían era en el fondo de la destartalada casa.
El principal problema para quedarnos allí era que si salíamos de juerga no podríamos volver a la carpa luego de las 22hrs (hora en que se acostaban), y solo nos abrirían la puerta en la mañana a partir de las 0830hrs (hora en que se despertaban a matear).
Nosotros habíamos ido a Paysandú especialmente a disfrutar de la vida nocturna de la ciudad en esa semana, por lo que la instalación de la carpa allí quedaba descartada.
Por más que dimos vueltas no logramos dar con la segunda dirección y decidimos volver a la Oficina de Turismo de la Junta Local.
El funcionario ahora nos esperaba con noticias frescas ...
Para solucionar en parte el tema del alojamiento de los turistas que estaban llegando a la ciudad, habían autorizado excepcionalmente a instalar carpas en el espacio verde del zoológico de la ciudad.
Nos debíamos apurar y salir hacia allí rápidamente ya que en dicho zoológico el área verde destinada normalmente a realizar picnics tenía espacio como máximo para 8 o 10 carpas.
Al llegar al Zoo debíamos preguntar por Fernández.
Con un nuevo plano improvisado en un papelito más arrugado que el anterior, salimos en busca del zoológico y de Fernández.
En el camino hacia nuestro futuro alojamiento Gustavo comento: “Mirá si el león se escapa mientras estamos durmiendo!” a lo que todos respondimos con estruendosas carcajadas ..
Llegamos y vimos que el predio del zoológico se encontraba cercado por un tejido de alambre y el acceso principal protegido por un portón de madera muy al estilo de una tranquera de estancia.
Del otro lado del portón, parado y tan firme como un guardia inglés en el Palacio de Buckingham estaba Fernández.
Cuando le explicamos que nos enviaban de la Junta Local nos franqueó el acceso y nos señaló hacia donde dirigir el auto para descargarlo e instalar la carpa.
Ya en el espacio verde, mientras nos apurábamos para armar las carpas con la poca luz natural que quedaba, apareció Fernández.
Traía un block para tomar nota de nuestros nombres, de los datos del vehículo y también para ponernos al tanto de las reglas que habían impuesto a los acampantes.
Después de anotar nuestros nombres arrancó con su “speech”:
-
Esta zona verde no contaba con iluminación ni toma corrientes (el lugar no estaba destinado a acampar, ni tampoco estaba previsto que hubiera gente en la noche).
- Solo podríamos encender fuego durante el día en los pequeños parrilleros que habían en ese espacio destinado a picnics y deberíamos evitar dejar bolsas tiradas o mugre.
- Podríamos utilizar los servicios sanitarios que se encontraban en el parque, los que además y por suerte para nosotros, contaban con 2 duchas
- Deberíamos abstenernos de realizar ruido en la noche para no molestar a los animales.
- También para evitar molestias a los animales no podríamos movilizar los vehículos entre las 2100hrs. y las 0900hrs.
- Sí podríamos entrar y salir caminando sin inconvenientes en cualquier horario. Sugería que sacáramos el auto antes de dicha hora y que luego si volvíamos de madrugada lo estacionáramos en la puerta del Zoo (ingresando luego a pie al parque zoológico)
- No podríamos recorrer el área de las jaulas durante la noche, manteniéndonos solo en el área verde destinada ahora a las carpas
- Debido a lo especial de la situación no existiría costo alguno por la utilización de este espacio en el cual habíamos instalado la carpa

Aceptamos las reglas sin chistar, ya que todas ellas nos parecían coherentes y justas.
Estábamos muy cansados como para pretender recorrer el zoológico, y como ya había bajado el sol esperaríamos hasta el día siguiente para conocerlo.
Decidimos turnarnos para ir a las duchas. Como me tocó el segundo turno, aproveché para sacar el auto fuera del predio del zoológico. Lo estacioné del otro lado de la tranquera y volví en penumbras hacia la carpa .
Cuando volvieron de ducharse Alvaro y Fernando nos avisaron que el agua estaba fría ..
Gustavo y yo salimos desde la carpa hacia los baños en total oscuridad, caminando lentamente por el césped. No había luna, y si la había estaba oculta tras las nubes, nos orientaba solamente el haz de luz que se escapaba por la ventanita de la puerta del baño.
Al entrar al baño del zoológico municipal no pudimos más que dejar escapar un suspiro añorando los baños del camping de la Barra del Chuy.
El estado de higiene del baño era el de esperarse de un baño público; asqueroso, hediondo y deplorable .... pero al menos tenia inodoro!!
Las 2 duchas ... eran simplemente 2 caños que salían de la pared casi a la altura del techo, sin roseta alguna.
El agua caía vertical en forma de chorro y no estaba fría, estaba helada!!
Lo problemático no era enjabonarse ya que mojarse las manos y con ellas hacer espuma no costaba tanto. Enjuagarse era lo difícil .....
Lo que decidimos hacer fue correr de un lado a otro del baño, pasando por debajo del chorro solo fracciones de segundo, en las que el jabón y la espuma debían separarse de nuestro cuerpo.
La ducha en esa modalidad nos llevó mas tiempo del previsto e incluso no logramos sacarnos el jabón de varias partes del cuerpo.
Cuando salimos del baño la oscuridad era completa. Ya no teníamos como destino el baño con su pequeño haz de luz, si no que el mismo quedaba a nuestras espaldas.
De nuestras carpas (donde fuera que estuvieran) no salía ninguna luz que nos sirviera de referencia. Arrancamos a caminar más lento que antes, casi con miedo meter el pie en algún pozo , o peor aún de pisar caca ...
Avanzábamos paso a paso, casi “tanteando” el camino y hablando muy bajito (no se porqué los dos asumimos que si hacíamos ruido nos íbamos a caer).
Nuestros pasos no se sentían sobre el pasto y solo escuchábamos lo que creíamos eran sonidos/cantos de pájaros.
A una distancia de unos 15 metros divisamos la silueta muy alta de una construcción, algo así como una jaula, e inmediatamente nos dimos cuenta de que habíamos errado el camino.
Sin decir intercambiar palabras habíamos avanzado quizás 1 o 2 metros más, y fue ahí que distinguimos la oscura silueta de algo que se movía hacia nosotros. En ese mismo momento el sonido de los pájaros cesó y el silencio fue absoluto.
Sea lo que fuere, dicho animal estaba fuera de la jaula y venía de frente hacia nosotros.
Forzando la vista yo percibí que era un cuadrúpedo, cuya altura apenas superaba mi cintura, y cuyo largo estimé en un metro y medio, quizás un poco más. El animal se movía silenciosamente, con sigilo siempre en dirección hacia nosotros .....
Fui presa del pánico y me congelé. No me pude mover ni un centímetro.
Sé que Gustavo pensó lo mismo que yo porque también quedó clavado al piso sin poder moverse. Solo pude mirarlo de reojo. Noté que no movía ni un músculo.
Yo no estaba seguro si ahora el fuerte sonido que escuchaba era el de mi corazón, a punto de salirse por mi boca, o el del corazón de Gustavo que con seguridad estaba en la misma ..
Avanzó 2 metros más y pensé: “hasta acá llegamos Gustavo ..”
Sé que me escuchó porque luego oí sus pensamientos: “fue todo un gusto Walter ..”
Estábamos a punto de cerrar los ojos ... entregándonos al destino, con la bestia de frente a nosotros (a unos 4 metros máximo), cuando de pronto realizó un giro de 90 grados .............. y el cansado pony siguió pastando en otra dirección.
Ya con el animal de costado, ofreciéndonos toda su reconocible silueta fue que nos animamos a llenar de aire nuevamente nuestros pulmones. No hicimos comentarios ...
Ni siquiera tuvimos fuerzas para reírnos.
Poco nos faltó para que tuviéramos que volver a la ducha a higienizarnos.

Walter Vitureira
Primate asustadizo

Homenaje al Inodoro

Homenaje al Inodoro

Sí, quizás les suene ridículo e incluso encuentren desagradable, un homenaje a ese artefacto sanitario infaltable en el equipamiento actual de cualquier hogar de clase media.
Yo les puedo decir que a pesar de “bombardearlo” a diario y de “tirarle con todo”, no es una pieza carente de mi afecto y de mi auténtico reconocimiento.

Antes de relatarles un par de experiencias que me llevaron a convertirme en fan del Inodoro corresponde definir o explicar el siguiente macabro artefacto: “taza turca”
Según un blog que encontré “googleando”, Taza turca se compone de un agujero en el medio y 2 huellas de pies humanos. Artefacto en el cual los que hacen sus necesidades deben tener buena puntería.
Wikipedia es más amplio: Inodoro a la turca, inodoro turco o placa turca: se trata de un inodoro sin taza: un agujero en el piso, con dos sitios adyacentes para apoyar los pies. A veces se lo llama letrina por carecer de asiento, pero, a diferencia de ésta, sí posee cierre hidráulico. Aunque no tiene buena fama, sería el inodoro más adecuado puesto que facilita tomar la postura más natural para defecar
Para el afortunado que no se ha cruzado en la vida con una de ellas, y que no ha logrado aún hacerse la imagen del mencionado elemento de tortura le dejo un vínculo en el cual podrá apreciarla: http://www.olmos.com.uy/commerce/Hecategorias.aspx?2,1,209,0

A modo de anticipo/resumen, o de moraleja o enseñanza a recibir de este e-mail solo les puedo decir: Nunca hay que dar por sentado, el poder cagar sentado”

Y sin más preámbulos, las experiencias vividas que me llevaron a mi amor incondicional por el Inodoro:

Experiencia 1 – Fines del Verano de 1985 ...

Veraneando en Villa Argentina un Domingo debía volver a Montevideo (con muy pocas ganas).
Para evitar tomar el ómnibus lleno en la ruta Interbalnearia, decidí caminar hasta Atlántida y tomar el bus en la terminal, con la opción entonces de hasta elegir asiento!
Llegué al centro de Atlántida con 15 o 20 minutos de más (afortunadamente).
A los pocos minutos empecé a sentir una pequeña molestia que rápidamente se transformó en un leve retorcijón, y luego pasaron a ser múltiples los retorcijones.
Era evidente que no podría contener la “presión intestinal” durante la hora que aproximadamente llevaba el viaje hasta Montevideo.
El malestar aumentaba y se manifestaba exteriormente en pequeñas gotas de sudor en mi frente.
Estudiando la situación me di cuenta de que no contaba ni siquiera con 15 minutos como para volver al baño de mi casa en Villa Argentina.
En aquella época el local más “prolijo” del centro de Atlántida era La Fontaine (pizzería/restaurante) y hacia allí me dirigí apretando cada vez más el paso ...
Llegué a La Fontaine y sin siquiera mirar a los mozos o comensales, me mandé de una hacia el baño.
Creo que entré “onda cowboy” ... pateando la puerta para hacer el ingreso más rápido.
Esquivé los mingitorios y abrí la primer y única puerta, y con horror allí la veo: una Taza Turca
Me tomó solo una fracción de segundo contemplarla, y reconozco que en forma inmediata empecé a odiarla.
Dicen que no hay que dejarse llevar por las primeras impresiones, que no hay que tener en cuenta el exterior y que hay que aprender a “mirar el interior”.
En este caso imposible! Su aspecto externo: llena de manchas de sarro, totalmente empapada en orines varios, y despidiendo un olor insoportable. Su interior: me estremezco solo de imaginarlo!!
Completando el terrorífico cuadro: paredes con azulejos amarillos, muchos de ellos con “dedazos” marrones ..
No pude entender que artista plástico podía haber tomado este cubículo como su atellier y allí expresarse mediante el “finger painting”.
Gracias a las “manos impresas” el lugar recordaba mucho al famoso “Walk of Fame”de Hollywood (que en esa época solo había visto en televisión),pero sin las estrellas doradas de los artistas ni nombres impresos.
En puntas de pie y dejando los pensamientos de lado entré al cubículo y cerré la puerta.
Con alivio descubrí un rollo de papel higiénico colgado en la puerta de madera de un alambre viejo y oxidado.
Tratando de ignorar los fétidos olores y el deprimente entorno, comencé a realizar mi faena .....
Siendo “virgen” en lo que respecta al uso de Tazas Turcas, pagué cara mi inexperiencia.
No voy a realizar comentarios sobre la fatiga muscular de mis cuadriceps, ni de la increíble proeza de tratar de mantener el equilibrio, ni tampoco sobre la frustración de tener que evitar apoyarme o rozar alguna de las decoradas paredes.
Solo les contaré que mis jeans habían quedado apoyados sobre mis tobillos, y estando en una posición difícil e incómoda no pude evitar que parte de mis deposiciones cayera sobre la cintura de los mismos.
Por supuesto que eso solo lo noté luego de finalizar de limpiarme el traste con el rollo que estaba a una distancia casi inalcanzable (llegar hasta el rollo fue otra tarea “onda” Misión Imposible).
Por suerte la cantidad de papel higiénico era suficiente para limpiarme y como había “resto” procedí a remover la mancha marrón que se había metido entre las fibras de mis jeans.
En ese momento supe que no tenía habilidades para tener una tintorería (remover manchas y limpiar prendas no era lo mío).
Antes de salir del baño me até sobre la cintura el buzo escote en “v” ,que había dejado colgado sobre la puerta, ocultando así al resto del balneario canario las manchas de mis jeans.
Recorrí las tres cuadras hasta la terminal como lo hubiera hecho Pepe Le Pew  (dejando tras de mí una estela invisible pero “rastreable”)
Al llegar a la terminal el bus que pensaba tomar ya había partido y había otro más a punto de salir con varias personas a bordo.
Como aún había asientos libres subí y elegí compartir el asiento con una gorda bien voluminosa que ya estaba acomodada junto a la ventana.
Rápidamente el ómnibus se llenó y durante todo el recorrido los pasajeros que olfateaban algo enseguida dirigían sus miradas acusadoras a la gorda, sin sospechar de mí.
En algunos momentos en que de mis jeans emanaban más fuertes olores, las miradas de odio de los pasajeros hacia la gorda recrudecían.
Gracias a una sabia elección de asiento pude sobrellevar el viaje con mis jeans todos cagados, sin recibir una sola mirada sobre mi persona.
Estimada obesa anónima: un millón de gracias y mil disculpas !!
Lección 1 – Al igual que “no es necesario saber, si no tener el teléfono de quien sabe”, “no es necesario estar limpio (no cagado), si no tener a mano a alguien a quien los demás consideren más sospechoso”
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Experiencia 2 – Diciembre 1995
En esa época Claudia y yo trabajábamos en Varig y fuimos invitados por el amigazo Giorgio a la fiesta de fin de año de Siur (su agencia de viajes).
Siur, agencia especializada en el destino Cuba, realizaba su fiesta de despedida del año en una discoteca con música típica del destino: salsa
Don Giorgio Valenti había tenido la cortesía de invitarnos y además darnos invitaciones para 2 personas más, por lo que esa noche llegamos al boliche ubicado en Rondeau y Gral Luna acompañados por Fernando y Paola (una pareja de amigos que la vida luego llevó a afincarse en New Jersey.)
En cuanto entramos vimos que la Disco estaba cerrada esa noche para fiesta exclusiva de Siur, y todas las personas allí eran conocidos nuestros. Nos encontramos y saludamos a compañeros de Varig, colegas de otras aerolíneas y también muchísimos agentes de viaje (a los que no conocía yo, los conocía Claudia o viceversa).
Como ninguno de los cuatro era muy fan de la salsa (ni tampoco sabíamos bailarla), nos sentamos a escuchar la música, a ver como bailaban algunos prodigiosos y a tomar algo.
Siguiendo la ambientación cubana, en lo que respecta a los tragos nos pedimos cuatro “mojitos” para arrancar.
Tan solo 15 minutos después de ingerido el mojito, sentí esa vieja y conocida sensación en el bajo vientre ..
Comenzaron los retorcijones y como se hacían cada vez más frecuentes y fuertes, no tuve más remedio que salir en búsqueda del baño (Claudia, Paola y Fernando me esperaban en nuestra mesa).
No fue una búsqueda muy larga ya que ese lugar tan sagrado estaba ubicado a pocos metros de una barra de tragos, la que prolijamente decorada con palmas mantenía el estilo tropical del local.
Para no romper moldes ni salir de lo clásico, las puertas de los baños de hombres y mujeres estaban muy cercanas unas a otras (tanto hombres como mujeres forzosamente se encontraban en la puerta al salir o entrar)
Mis vergonzosos recuerdos de La Fontaine estaban bien ocultos, muy guardados en algún rincón del disco duro, y el ingreso a este recinto no me hizo evocar en lo más mínimo a aquella hedionda letrina.
Este baño, impecable en lo que respecta a limpieza, brillaba de punta a punta.
Cubierto con azulejos blancos de piso a techo, sin agua ni orines derramados en el suelo, era la excepción a todo lo que uno espera de un baño de un local tan concurrido.
De entre todas las puertas disponibles elegí la del medio y me mandé apurado ...
Oh, sorpresa !! El tan anhelado inodoro no existía!
Desde el lugar que debería ocupar el inodoro, una taza turca me observaba arrogante .....
Con su ciclópea mirada parecía desafiarme: - A que no te atreves? A que si lo intentás te cagás de nuevo los pantalones y hasta las medias?”Nunca fui de achicarme frente a los retos y menos cuando vienen de una pedazo de cerámica ...
Se presentó un nuevo retorcijón y esto me alentó a tomar la decisión, pero antes de lanzarme a la pelea hice una última evaluación de la situación ...
Mediante una rápida observación al cubículo tomé mentalmente las distancias a las paredes (pulcras y relucientes). Con alegría ví que las paredes laterales se encontraban a una distancia muy cercana.
También observé la ubicación del papel higiénico: ok Houston, papel higiénico a mano ...
Con un balance positivo (así lo creía) me lanzé a la aventura:
- pantalones nuevamente caídos a la altura de mis tobillos, pero esta vez “enroscados” hacia adentro
- papel higiénico a una distancia razonable (al alcance de la mano sin esfuerzos)
- piernas flexionadas y preparadas
- brazos estirados y tensos, apoyados sobre las paredes laterales
El silencio sepulcral del baño se vió interrumpido por una explosión similar a la del despegue del trasbordador Challenger. Dicha explosión sacudió mis entrañas, hizo temblar mis piernas, llenó mi frente de pequeñas gotitas de frío sudor, y logró que la pared posterior del cubículo vibrara por el golpe/chorrete recibido
Nuevamente se rompió el silencio del baño, esta vez por una voz que débil se quejó y largó un: Pahh, loco!!Luego sentí pasos apresurados que se alejaban del baño y nuevamente silencio.
La tormenta en mi cuerpo recién comenzaba y los truenos se siguieron unos a otros, en una especie de sinfonía sin fin. Por cuatro o cinco minutos mi cuerpo vibró continuamente y mis piernas y brazos temblaron como sacudidos por una corriente eléctrica.
Y como casi siempre a los truenos los acompaña la lluvia, mi tormenta corporal no fue diferente y a mi me fue imposible contener la catarata diarreica que siguió a continuación ...
En ese momento yo solo trataba de sobrevivir y ya la puntería era lo de menos (realmente no me preocupaban mis pantalones o medias).
Reconozco que en algún momento creí que la pelea la ganaría la taza turca, y que yo caería derrotado, victimizado en el suelo entre mis propias deposiciones.
A mitad de mi batalla, creí escuchar voces femeninas que intentaban acercarse a su correspondiente baño pero que luego entre risas y comentarios se alejaban rápidamente.
Ya teniendo la pelea bastante más a mi favor, pude dedicar mis sentidos a prestar atención al resto del entorno y fue ahí que percibí la soledad en la que me encontraba (el baño estaba totalmente desierto!!)
De pronto escuché 2 voces masculinas que sonaban desde la puerta del baño:
La gente se me empezó a ir de la barra por el olor a mierda!! No puede ser .... Quien fue el hijo de puta!!?? expresó con indignación la voz mas grave ...
Entrá y echá !! Dale .. entrá y echá!!!! – decía una voz más joven y menos firme ...
Segundos más tarde escuché pisadas de zapatos que circulaban por el baño y simultáneamente un Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh .............. Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ....... Shihhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.... Shhhhhhhhhhhhhhhhhhh ... Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ... Shhhhhhhhhhhhhhhhhhh Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh... ... Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
Shhhhhhhhhhhh Shhhhhh Shhhh Shhhhh .. hasta que se acabó el desodorante en aerosol y ahí nuevamente los pasos rápidos que salían en forma desesperada del baño mientras la voz gruesa decía: Que hijo de puuuuta!!!!
El hijo de puta seguía metido en el cubículo, sin poder despegar los brazos de las paredes, aún temblando y cagando sin parar. Las piernas ya no las sentía y estaban como entumecidas .....
Convencido de que estaba ya en los asaltos finales, y de que en cualquier momento podría rematar la pelea, giré mi cabeza intentando mirar por encima de mi hombro, hacia la pared del fondo ...
En ese momento escuché la voz de mi amigo Fernando que desde la puerta del baño me llamaba timidamente:
Walter estás ahí? Estás vivo? Precisas ayuda?
Pahh!! Pero que que olor insoportable que hay aca!!!! ....
Todo esto mientras yo intentaba reaccionar del increíble cuadro que había encontrado en la pared trasera de mi cubículo. La anterior pared pulcra y reluciente ahora parecía una obra abstracta de Pollock ... chijetazos por aquí, pinceladas por allá. Toda una obra de arte!!
Ahora estoy bien ... logré mentir con la voz quebrada por el esfuerzo
Fernando más en base a amistad que valentía, había dado unos pasos adentro del baño y me decía:
Estábamos super preocupados por vos, hace como 20 minutos que estás acá adentro ...
- Se te partió el orto!! Que cagaste??
- Sabés que se fue toda la gente de la barra esa que esta a 6 o 7 metros del baño ... es insoportable el olor!!!
Relevándolo de la responsabilidad del rescate le dije:
Andá nomás que ya lo tengo dominado, ahora nomás me limpio y salgo ....
Me limpié como pude, con las pocas fuerzas que aún tenía.
La obra de arte allí quedó. Fue mi legado artístico al boliche (ya que las fuerzas no me daban para siquiera intentar borrarla de la pared).
Valiente, bien macho, no es el que hace varios sparrings con los contricantes más duros, o el que se enfrenta a los enemigos más difíciles ...
Valiente, bien macho, es el que como yo, luego de tremendo papelón sale del baño con la frente bien alta!
Valiente, bien macho, es el que como yo, se encuentra con que la disco en un radio de 10 metros alrededor del baño se encuentra totalmente despejada y que todos los presentes están pendientes de ver quién es el causante de todo ese Chernobyl. Entonces, como bien macho que es, al salir del baño los enfrenta (porque son todos conocidos o compañeros) y los saluda con un afectuoso gesto de cabeza ..
Valiente bien macho, es el que no tiene miedo de decir que ama a su inodoro ...
Lección 2 – "Valiente es aquel que enfrenta a sus enemigos, pero que también sabe enfrentar a sus amigos cuando es necesario"
Consejo: Hagan caca antes de salir de sus casas!! Creanmé, no se van a arrepentir ....

Buena Onda en Semana de Carnaval

Reflexiones sobre la buena onda de la semana de Carnaval en Montevideo

Algo típico de nuestra ciudad: el quedar "muerta totalmente" el fin de semana largo de Carnaval (y también en cuanto fin de semana largo se arma por correr los feriados).
Este año no ofreció ninguna variante a esa tradición, y en esos 4 días solo volaron unas pocas moscas por Montevideo ....
Agreguemos que las pocas moscas solo volaron Lunes y Martes, ya que Sábado y Domingo las intensas lluvias le sacaron las ganas hasta el mas animado y osado.
Por los 100 mms caídos Ose y el campo se sintieron bendecidos y agraciados, y los acampantes claustrofóbicos putearon hasta en esperanto antiguo acordandose de las madres de Torraca, Cisneros y Ramis (ellas jamás pensaron que lograrían tanta fama gracias a sus hijos meteorólogos).
Lunes y Martes ya con mejor clima, los 4 gatos locos que estábamos en Montevideo aprovechamos para desquitarnos con las últimas horas de playa posibles de este verano que ya se nos va (o ya se nos fue?).
Luego de un fin de semana largo siempre cuesta arrancar, lo sé yo y lo saben Uds., no es ninguna novedad.
Por mas onda que uno le meta al laburo, la noche anterior siempre estas con esa sensación de mierda ... mientras pensas que ya se acabo la joda y el descanso, y que al día siguiente te esperan todos los problemas que dejaste colgados el Viernes anterior más los nuevos que indefectiblemente aparecerán.
Para colmo de males, el Domingo de noche me tuve que meter allá donde no llega el sol varias boletas de "el 5 de Oro" que con su pozo millonario prometía rescatarme del horario de oficina (al feriante que lo saco, por darse a conocer en tv ahora lo van a tener que rescatar de copadores, secuestradores, timadores y estafadores, y también de la manga de cuanto vecino y familiar lejano se le arrime).
Si bien la noche del Martes me presagiaba un Miércoles de aquellos, esa mañana Claudia me desperto de la mejor manera que puede uno desear .... y arranqué el Miércoles con una sonrisa de oreja a oreja (a buen entendedor pocas palabras).
A pesar de que me siempre me voy medio dormido y solo termino de reaccionar ya estando en la oficina, iba tan relajado y con tan buena onda que en todas las personas a mi paso encontraba algo positivo.
Hugo, el portero del edificio, me saludó con su mejor sonrisa (no es que sea antipático, pero muchas veces lo he visto demasiado serio).
Cuando subí al 116 el chofer del ómnibus, que veo practicamente a diario y que siempre tiene cara de lápida, al verme subir los 3 escalones me dedicó una sonrisa. Epa, que buena onda!!, pensé enseguida,y le devolví su cortesía con un movimiento de cabeza y una media sonrisa.
Pagué el boleto y luego me senté frente al guarda del bus, en el primer asiento disponible luego del asiento lateral conocido como "asiento de los bobos" (mantengan la ubicación en mente). 
Luego de sentarme el guarda tambien me dedicó una leve sonrisa (increíble!!! si este guarda es un gallego amargado al que siempre se lo ve caracúlico y frustrado por su rutinario trabajo). Correspondí nuevamente la sonrisa con mi leve movimiento de cabeza y la media sonrisa.
Me quedé pensando que importante es salir con buena onda, como realmente se transmiten esas vibraciones a los demás y uno obtiene por respuesta lo mismo que envía.
Realmente estaba asombrado que a pesar de tener que trabajar esos 3 días restantes de la semana (en la que la mayoría de los uruguayos siguen de vacaciones), tanto el chofer como el guarda como yo mismo, estabamos con buena onda.
No les voy a mentir diciendo que pasé todo el trayecto reflexionando sobre las buenas vibraciones, sobre el como encarar la vida desde otra perspectiva y sobre como ser un hombre positivo. A los 5 minutos de estar sentado ya estaba dormido y me desperte como siempre: un par de cuadras antes de donde siempre desciendo del ómnibus.
Ya en la oficina, todos los que no estábamos de licencia, bromeábamos sobre lo que nos perdimos con el 5 de Oro, sobre como sería el día de trabajo sin gente en Montevideo, etc etc.
Todos con excelente humor y disposición, siempre con una sonrisa para conmigo.
Incluso el Director Comercial pasó varias veces frente a mi escritorio, y sin ningún comentario me dedicó varias sonrisas.
Seguía asombrado y cada vez más convencido que solo hace falta ponerle muchas ganas y buena onda al día, para que éste se plantee como uno lo desea.
El día pasó sin muchas novedades (por la ausencia de gente en Montevideo) y los problemas que se sucitaron los encaré y solucioné con la mejor onda,tal como había arrancado el día.
Llegaron las 1830hrs y como era de esperarse todos volamos de la oficina (las calles de Montevideo semi-desiertas).
Al llegar a casa comencé a cambiarme de ropa, aún con la mejor onda y buenas vibras, para ir a clase de taekwondo donde me esperaban Claudia y Tiago.
Luego de ponerme el pantalón y remera de entrenamiento, giré para agarrar la ropa que había apoyado encima de la cama.
Ahí se me fué al piso la teoría de la buena onda, las buenas vibras, y de que todo lo que uno da lo recibe igual ...
Encima de la cama: mi camisa (lista para ir al latón de la ropa sucia), mi pantalón (esperando ser colgado en su percha), y mis medias; una azul y otra gris
Rápidas imágenes se sucedieron en mi cabeza: la sonrisa del chofer del ómnibus, la sonrisa del guarda y las continuas sonrisas del Director Comercial.
No se sonreian conmigo .... se reian de mi.
Al finalizar la clase de taekwondo, me quedé unos minutos extras pateando la bolsa ... sacando toda esa mala onda!!!
Hoy para vengarme de todos, fui a trabajar sin medias.