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Orinando con el Presidente

Este Miércoles pasado sobre el horario del mediodía tuve que ir al aeropuerto de Carrasco
Cuando quedó finalizada mi gestión en el check in y la delegación deportiva pasó al embarque me tomé unos minutos para engañar al estómago antes de volver a la agencia y continuar la jornada.
Como no quería demorarme mucho terminé comiendo algo en el Mc Café que está en el sector de arribos, planta baja del aeropuerto. Allí me ubiqué en una mesa muy cercana al ingreso al sector de baños, dándole la espalda a la cafetería y quedando de frente al hall principal del aeropuerto
En cuanto comencé a tomar mi capuchino sentí ganas de ir al baño, pero como el apetito se imponía a mis necesidades urinarias decidí esperar (de la misma forma en la cual ya estoy acostumbrado a esperar, hasta que prácticamente es casi demasiado tarde)
Mientras mordisqueaba un sandwich noté que de un grupo de 4 personas que estaban a unos escasos 15 metros se separaba una y enfilaba hacia el baño. Entonces, tan solo a un par de metros de donde yo estaba sentado, pasó el ex presidente Vazquez rumbo a satisfacer sus necesidades fisiológicas.
Inicialmente me llamó la atención que fuera totalmente solo, sin ningún tipo de custodia, ya que en el baño podría quedar expuesto a cualquier ataque (tanto verbal como fìsico)
Todo el sector de mesas del Mc Café y del Mc Donalds contaba con una importante concurrencia, pero sin embargo nadie se inmutó, ningún simpatizante se acercó a pedirle un autógrafo, sacarle una foto, o a saludarlo, así como tampoco ninguna persona con diferente perfil polìtico le hizo gesto o comentario alguno.
No pude evitar pensar que si siguiendo mis impulsos biológicos yo hubiera ido al baño, me lo hubiese encontrado directamente allí y para ese momento quizás estuvieramos codo a codo en la línea de mingitorios orinando juntos.
Si ese hubiese sido el caso lo hubiera saludado con un leve movimiento de cabeza? O hubiese sido indiferente y puesto la clásica cara de poker que los hombres ponemos al orinar junto a otros?
Quizás le hubiese comentado: “che Taba, hablando de todo un poco ... que cagada te mandaste con tu comentario sobre la posible guerra con Argentina!” ...... o me hubiera contenido pensando que mis palabras podrían provocar que le temblara la mano y se mease los zapatos?
Y si hubiese ido a hacer cacona en vez de pis?
Debido a esa posibilidad mis elucubraciones me llevaron a pensar que quizás Tabaré Vazquez y yo estuviésemos evacuando en cubículos adyacentes y que, conociendo las características aromáticas y sonoras de mis deposiciones, directamente lo hubiera derrotado en esa no declarada batalla intestinal que se libraría en los gabinetes higiénicos.
Ya me estaba proyectando a un hipotético futuro en el cual me veía como un anciano acomodado en un confortable sillón con sus nietos sentados en círculo alrededor y les relataba: “les conté de aquella vez en que literalmente cagué a pedos al Presidente de la República?” .....cuando de pronto el candidato presidencial salió del baño y con su presencia interrumpió mis desvaríos
Tan solo e ignorado como llegó se retiró, y caminó (rengueó) a reunirse con las personas que lo esperaban charlando allá a unos 15 metros de mi mesa
Fue tan breve su pasaje por el baño que no puede evitar pensar si realmente le habría dado tiempo para lavarse las manos, pero ya sobre ese punto no quise dar rienda suelta a mi imaginación ..
Camino a la oficina reflexionaba sobre el hecho de que posiblemente nuestro país sea el único en el cual un senador, ministro, o personalidad mediática (cantante, actor) pueda caminar entre la gente sin necesidad de una custodia especial y sin ser acosado por sus fans o agredido por sus opositores
Esa simple situación en otro país sería impensable! No es necesario comentar sobre la continua escolta y procedimientos de seguridad que se aplican a los políticos y mandatarios del primer mundo en sus movimientos y que los lleva a vivir en una psicosis persecutoria continua
Tampoco se escapan a esta situación actores y cantantes que por su condición de super estrellas son víctimas de su fama y de sus propios fans (los cuales pueden llegar a hacer peligrar su integridad física con tal de tocarlos o quedarse con un “souvenir” de sus ídolos)
Esto me llevó a recordar que el cantante Rod Stewart, al día siguiente de su recital en el Centenario, estuvo paseando y realizando compras por el Shopping de Punta Carretas, y no fué embestido por tropas de fans ni tampoco fue acosado por legiones de paparazzis
Como estuvo parado en un local frente a nuestra agencia, mis compañeras tuvieron la oportunidad de salir de la sucursal para saludarlo, intercambiar unas palabras con él y sacarse una foto a su lado
Su visita si bien no pasó inadvertida se desarrolló con total naturalidad ...
En esa ocasión yo me encontraba de viaje y por ello no tuve oportunidad de conocer en persona al británico, pero mi delirante intelecto no logró eludir la hipotética situación de que si hubiese estado en la oficina ese día me lo podría haber encontrado en el baño del Punta Carretas
Si bien esto que planteo puede parecer poco probable, si estaba paseando por el Shoppinga podría haber sucedido (asumo que como cualquier otro ser humano Rod Stewart también necesita hacer pichi y caca, y no siempre se puede elegir donde y cuando!!)
Que hubiera hecho este primate llegado el caso de entrar al baño y encontrarme lado a lado con Rod en los mingitorios? Creo que mientras orinaba hubiera tarareado “Baby Jane”, tratando de no desafinar mucho (lo mio no es cantar definitivamente), ni tampoco de salpicar para el costado ...
Otra anécdota que ya no podré contarle a mis nietos, simplemente porque no estaba en el lugar indicado en el momento indicado ....
En parte mejor que estas situaciones no se hayan concretado, porque si no mi futuro álbum de recuerdos, a diferencia de otras personas que guardan fotos autografiadas, podría llegar a contener retazos de papel higiénico con notas a pie de página que explicaran: “este papel es parte del rollo que usé cuando cagué con Tabaré Vazquez”

Año Nuevo, Baño Nuevo

Año Nuevo, Vida Nueva
Baño Nuevo, Aventura Nueva

 
Cuando el 31 dieron las doce y chocamos las copas en el brindis, yo no podía imaginar lo que traería este nuevo año que recién estaba comenzando.
Sin que yo fuera conciente de ello, se avecinaban grandes cambios en mi vida ......
Para no generar falsas expectativas, desde ya les digo que en este texto no se van a encontrar con una metamorfosis onda Kafka, y les aclaro que no me hice ni Hare Krishna ni me convertí en transexual, ni tampoco me hice claritos o la depilación láser.
Retomando el tema del inicio del año: Enero llegó y se fue sin sorpresas y Febrero arrancó con mucho trabajo por la coordinación del viaje de un grupo de universitarios.
Lo inesperado llegó a mitad de mes, y muy tristes sucesos sacudieron a nuestra familia
A consecuencia de los mismos, luego de meditarlo bastante, llegué a la decisión de cambiar de trabajo. No esperen que les diga que ahora me dedico a la Cartomancia, sigo siendo agente de viajes (en realidad la decisión fue trabajar en una nueva agencia).
El mero hecho de cambiar de empresa implica un cambio de lugar geográfico, de directivas de trabajo, de compañeros, de horario, y también cambio de baño.
Con seguridad quien más comprenda la relevancia del ultimo punto sea mi amigo y cofrade de la Secreta Secta Escatológica, a quien no preciso nombrar ya que Jorge sabe bien que es a él a quien me refiero.
Los afortunados que pueden pasar 2 o 3 días sin ir al baño no comprenderán jamás las siguientes líneas y si no van a solidarizarse, ya pueden desistir de continuar leyendo.
Si bien el defecar es una función fisiológica, todo lo asociado a ello usualmente se maneja con la máxima discreción, o de lo contrario uno se ve expuesto a pasar la más grande vergüenza jamás imaginada al tocar el tema.
No apoyo el extremismo y por eso no coincido con que todo el tema debe ser tabú, así como tampoco creo que debamos restaurar el uso de las letrinas comunales romanas y nos reunamos en grupos a evacuar mientras todos juntos cantamos Cumbaia
Lo que sí creo es que es fundamental la ubicación de los baños, tanto en el hogar como en la oficina. El mismo debe ser lo suficientemente alejado de las áreas de mayor tránsito o aglomeración de personas como para quien lo utilice cuente con la intimidad necesaria.
En mi anterior trabajo “ese lugar tan sagrado” estaba ubicado fuera del área de atención al publico, accediendo desde un pasillo, separado del resto de las personas por 2 puertas.
Menuda sorpresa me llevé en mi nuevo trabajo, cuando llego el inevitable momento ..
Inicialmente había hecho caso omiso de un par de advertencias (dicho más claro, fueron un par de retorcijones), pero finalmente llegó un momento en el cual no pude seguir ignorando el llamado de la naturaleza.
En un pasillo, muy cerca de la sala donde estaba el escritorio que me habían asignado, yo había visto la puerta de un baño con el clásico cartel de acrílico con la silueta femenina.
La ubicación del baño de hombres para mí era una incógnita, la cual no tuve más remedio que despejar mediante desesperadas preguntas a un compañero.
Salí como alma que lleva el diablo hacia la sala que daba hacia 18 de Julio y entré a la misma buscando la bendita puerta.
Al entrar en la sala me percaté de que en la misma había no menos de 7 u 8 escritorios con sus correspondientes funcionarios, más algunos clientes en cada uno de ellos.
A esa altura mi urgencia era tal que ya no podía darme el lujo de aguantar mis necesidades fisiológicas por pudor o vergüenza.
La puerta que yo buscaba se encontraba solo a 1,5 metros de 2 escritorios ubicados en “L”, pero en ese momento realmente no me preocupé sobre la proximidad de los mismos.
Por suerte el baño estaba libre, sino la anécdota hubiese sido otra!
Una vez que entré y giré para cerrar, me percaté de que la puerta no tenía un pasador y solo contaba con el botón del pomo de la puerta como instrumento para asegurar la misma.
Con esa preocupación en mente, pasé a sentarme en el inodoro para ocuparme de mis necesidades más inmediatas. A los pocos segundos mi preocupación aumentó debido al hecho de que escuchaba perfectamente todas las conversaciones que venían del otro lado.
Mientras realizaba mi labor no podía dejar de pensar que en cualquier momento un compañero podría manipular el pomo de la puerta, y yo no tenía idea de si el mecanismo de cierre funcionaba.
Realmente no me hacía ninguna gracia pensar en la posibilidad de que alguien abriera la puerta del baño, dejándome expuesto frente a los nuevos compañeros y clientes en un momento tan vulnerable como ese. Tampoco me hacía ninguna gracia el pensar que si yo escuchaba perfectamente todo, probablemente del otro lado también se escuchara ....
Afortunadamente para mi nadie se aproximó a la puerta mientras yo estuve en el baño, y al salir no me encontré con miradas sonrientes o cómplices.
Si bien mi primer experiencia en el nuevo baño solo me generó algunas preocupaciones, mi segunda experiencia me generó muchas más preocupaciones y bastante vergüenza.
Debido a la ubicación del baño y a que no tenía confianza alguna con los nuevos compañeros, en mi segundo día de trabajo traté de concentrarme en que no precisaba utilizar los servicios higiénicos. Craso error! La mente no manda sobre los intestinos ..
Salí hacia el baño cuando ya no aguantaba más, y al llegar a la sala que da a 18 de Julio en casi todos los escritorios había clientes ...
Entré al baño y al mirar a mi contrincante, oh sorpresa!, asomando desde las profundidades se podía apreciar un misil Exocet de color marrón, souvenir dejado por el anterior usuario.
Mi urgencia era importante, y por eso intenté hacerlo desaparecer apretando el botón de descarga de la cisterna y pronunciando la palabra mágica “Abracadabra”. No funcionó.
No había como hacerlo desaparecer. El muy porfiado estaba empeñado en quedarse allí.
Razoné que si no se iba el primero de la fila los que llegaran luego tampoco podrían hacerlo, y por eso decidí abandonar rápidamente la escena del crimen (no fuera cosa que los demás pensaran que yo había sido el culpable).
Al salir del baño me di cuenta de que todos los funcionarios se encontraban con clientes y no tenía a quien demostrarle mi inocencia. Como si fuera el protagonista de un thriller policial yo me hallaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado!
Si me iba del lugar sin explicaciones luego asumirían que la jabalina extraviada era mía!!
No podía darme el lujo de caer en semejante papelón a los 2 días de haber empezado a trabajar (ya comenzaba a imaginarme una cantidad de apodos por los que podrían comenzar a llamarme en un futuro cercano).
Mi preocupación era tal que mi necesidad de utilizar el baño pasó a un plano secundario.
Un par de clientes comenzaron a pararse y sin perder tiempo me abalancé hacia la compañera que sorpresivamente había quedado libre (yo precisaba un testigo, precisaba irme de allí con una coartada!)
Con mucha vergüenza le expliqué que yo había llegado con la intención de usar el baño pero me encontré con que ya estaba obstruido, y que se lo comentaba a ella porque yo al ser nuevo no sabía si la empresa contaba con algún servicio de sanitaria o algo así ...
La mirada de ella fue muy comprensiva (supongo que me había visto entrar y que se dio cuenta que en los segundos que estuve dentro no tenía tiempo ni para bajarme los lienzos)
Hizo un cartelito improvisado de “Fuera de Servicio” y lo pegó con cinta adhesiva a la puerta del baño (sin preocuparse demasiado de si los clientes miraban o no)
Finalmente, para satisfacer mi postergada necesidad, terminé utilizando un pequeño baño social destinado en forma exclusiva para el público (el cual se encuentra muy cerca de la recepción). No preciso explicar que en este nuevo baño pasaron por mi cabeza todas las mismas dudas y preocupaciones que había tenido el día anterior al estrenar el otro baño.
Al día siguiente, cuando nuevamente tuve que hacer uso del servicio sanitario, me dirigí como debía hacia la sala que da a 18 de Julio.
Si bien me sentía eximido de toda culpa o cargo frente a mis compañeros por el tronco abandonado en el inodoro el día anterior, algo sucedió que me dejó con dudas ....
Al llegar frente a la puerta del baño habían cambiado el cartel de acrílico y ahora allí se apreciaba la silueta femenina.
Mis compañeras me dirigieron una sonrisa y me dijeron: - Ahora el baño de hombres es el de allá lejos, el del fondo! Tenés que volver hacia allá si querés usar el baño ....
Devolví la sonrisa sin dejar de sentirme condenado injustamente
Mientras hacía el recorrido inverso (hacia el fondo de la oficina), no dejaba de preguntarme que nuevos papelones me esperaban en ese baño ...

Walter Vitureira
Primate sin pañales

La Maldición de Tutankamón - Viaje a Egipto

Viaje a Egipto - La Maldición de Tut Ankh Amón y como ésta cambió mi vida


Año 1327 A.C. – En Egipto tras solo 9 años de reinado muere el Faraón Tut Ankh Amón de 19 años de edad.
El mismo día de la muerte del joven Rey, Najtmin en su cargo de “ Supervisor de los trabajos en el lugar de Eternidad” se dispone a realizar los últimos preparativos para el inminente viaje de su Faraón.
Este importante funcionario no fue informado de una última inscripción realizada (por uno de los antiguos sacerdotes del Faraón) en el acceso a la Antecámara, y ajeno a la misma continuó coordinando el ingreso al complejo funerario de las pertenencias de su Rey.
Mientras miraba tantos tesoros no pudo evitar preguntarse:
- Para qué le servirá? ... Realmente piensa que los necesita en su nueva vida? ... Qué sentido tiene enterrarlo con tantas riquezas y pertenencias si sabemos que es muy probable que su tumba sea profanada y saqueada en poco tiempo? 
48 hrs después de su reflexión Najtmin muere deshidratado debido a una misteriosa diarrea.
Debido a la alta deshidratación de su cuerpo su familia considera innecesaria la momificación y lo entierran inmediatamente. Sin Najtmin su familia pierde status dentro de la corte y en poco tiempo quedan en la ruina.
 
Año 1922 D.C – 31 años después de realizar sus primeros trabajos en Egipto, el Arqueólogo Británico HowardCarter localiza en el Valle de los Reyes la tumba de Tutankamón (Tut Ankh Amón).
El día 25 de Noviembre Ahmed (capataz de la cuadrilla de obreros de Carter) evitando tocar el Sello Real del Faraón, trabaja con martillo y punzón sobre una inscripción lateral y logra hacer un importante orificio hacia el corredor de acceso a la Antecámara. Por los golpes parte de dicha pared se desplomó y de esa manera se perdió para siempre la inscripción/advertencia que un sacerdote hiciera casi 3250 años antes.
Excitado Carter introduce una vela por ese orificio y se asoma al otro lado. Al hacerlo se queda mudo.
Su socio y sponsor LordCarnarvon le pregunta si ve algo, a lo que Carter responde: “cosas maravillosas!”
Al finalizar el día, mientras realizaba un inventario de los tesoros encontrados, un deslumbrado Carter se pregunta:
Le habrá servido de algo todo esto? ... Realmente pensaría “Tut” que necesitaba esto en el más allá? ... Qué sentido tuvo enterrarlo con tantas riquezas y pertenencias si nosotros finalmente encontramos su tumba, la profanamos, y nos quedaremos con gran parte de sus tesoros? 
17 años y 48 hrs después de su reflexión Carter moría deshidratado debido a una misteriosa diarrea.
Su familia de alta alcurnia, intentando evitar el bochorno y la humillación pública, logro que su médico personal extienda un certificado de defunción por causas naturales. Howard Carter fue rápidamente enterrado en cementerio de Putney Vale, al oeste de Londres, en 1939.
 
Año 1996 D.C – Claudia y yo estábamos realizando un viaje increíble, algo soñado durante mucho tiempo.
Egipto nos recibió, nos abrazó, nos abrasó, y además superó ampliamente todas nuestras expectativas.
Cada día nos deslumbraba una nueva visita, un nuevo palacio, una nueva ciudad.
Durante el viaje pudimos conocer el legado de una civilización asombrosa, recorriendo desde el Gran Templo de Ramses II en Abu Simbel hasta las maravillosas Pirámides en Gizah.
Quien haya recorrido Egipto difícilmente lo pueda olvidar .... ni su gente, ni sus arenas, ni su sol.
Sol que sin piedad nos castigaba ese día mientras visitábamos el Valle de Los Reyes.
Ya habíamos pasado por la tumba de Sethy I, y habíamos parado frente a la entrada a la tumba más famosa de la necrópolis: la tumba de Tutankamón.
El cansancio se hacía sentir ya que las visitas se hacían tanto en la mañana como en la tarde y el mediodía no era precisamente tiempo de descanso (luego del almuerzo siempre era hora de “juerga y fiesta” en la piscina del crucero que estábamos realizando por el Río Nilo).
La suma del cansancio más el implacable sol nos obligó a realizar esa breve parada, justo en el acceso de la famosa tumba, parada que aprovechamos para hidratarnos con agua mineral embotellada.
Además de reponer energías, nos tomamos unos minutos para sacar fotos del cartel de la entrada a la tumba con el nombre del correspondiente “usuario” de la misma.
Mientras hacíamos todo esto tuve la poco brillante idea de ponerme a pensar sobre la tumba y sus riquezas:
Le habrá servido de algo todo esto? ... Realmente pensaría “Tut” que necesitaba esto en el más allá? ... Qué sentido tuvo enterrarlo con tantas riquezas y pertenencias si después Carter profano su tumba y se quedo con gran parte de sus tesoros? 
48 hrs después Juan Carlos (de Holiday Tours), Claudia y yo cenábamos unas fajitas y tomábamos unos Margaritas en el restaurante/cantina mexicana del Hotel Intercontinental Cairo Semiramis, a orillas del Nilo.
El local estaba lleno de punta a punta y los tres tuvimos que acomodarnos en la barra del mismo.
Entre las risas por las anécdotas de los últimos días, sentí un primer gruñido en mi bajo vientre.
La sombra de una misteriosa diarrea se cernía sobre mí y aún no lo sabia.
Ignorando el anuncio de la tormenta intestinal que se avecinaba, seguí ingiriendo la comida mexicana preparada con dudosos ingredientes árabes.
A los pocos minutos llegó la réplica del primer temblor, la cual se manifestó peligrosamente más potente.
Luego se comenzaron a suceder uno tras otro los intensos cólicos, los cuales me llevaron a quedar casi en posición fetal sobre mi banqueta. Decidí no hacer el ridículo, abandonar la posición e ir al baño.
En ese momento no relacioné mis pensamientos/reflexiones de 48 hrs. antes (frente al acceso a la Antecámara de la tumba) con lo que me sucedía.
Mi principal preocupación era no dejar sola a Claudia, expuesta a las miradas de buitres de los árabes locales que pululaban en la cantina. Nuestro amigo Juan Carlos quedó de custodio y luego de asegurarme que me esperarían juntos salí en búsqueda del baño, el cual por indicaciones del barman no se encontraba dentro si no fuera del local pero en el mismo piso del hotel.
El camino hacia el baño estaba totalmente desierto y solo se oían mis apresurados pasos repicar sobre el lujoso piso de mármol. Para cuando logré llegar a los servicios sanitarios ya mi frente estaba poblada de pequeñas gotitas y yo solo deseaba poder dar rienda suelta a mis necesidades biológicas.
Entré al baño como un viajero sediento se interna en un oasis ....
El baño era impresionante y realmente daba lástima usarlo. El lujo se correspondía con la categoría del hotel.
Sin perder más tiempo me aboqué a mi labor.
5 minutos .... 10 minutos ..... 15 minutos ... el tiempo pasaba y yo seguía peleando ininterrumpidamente ...
20 minutos ... 30 minutos .... 40 minutos ... contra cualquier pronóstico seguía peleando y resistiendo ...
Llegó un momento en el cual perdí la noción del tiempo y mi soledad en el baño no solo era física sino también espiritual. Me sentía solo, agotado, desprotegido y lejos de casa.
De pronto la voz de Juan Carlos, desde la puerta del baño, me sacó de mis delirios: - Walter estás ahí?
- ahí... ahí .. ahí ... repitió un débil eco en el baño
- Acá sigo ....(le respondí yo) .. – Pero no puedo parar!! No puedo moverme del inodoro ...
- Claudia está acá afuera conmigo. Estábamos muy preocupados porque te fuiste hace como una hora ... Decidimos pagar y salir del restaurante a buscarte ... dijo Juan Carlos con voz mas relajada ahora
- Sigan allí al firme, que yo en unos minutos voy a intentar abandonar el wc. La verdad que no sé como voy a lograrlo, pero estén preparados para salir volando en un taxi hacia nuestro hotel – respondí decidido
Minutos más tarde realicé un primer intento. No logré ni siquiera subirme los pantalones ...
Después del primer fallido intento me dí cuenta que precisaba un plan para salir airoso de la situación.
Estábamos en Cairo a orillas del Nilo, en el corazón de la ciudad y teníamos que volver a nuestro hotel en Gizah: Hotel Forte Grand Pyramids solo a 25kms de distancia!!
Por no ser previsor no cargaba en mi persona con ningún pañal geriátrico (que me hubiera venido al pelo en esta situación), pero eso no me impedía improvisar ...
Abusando de la opulencia de las instalaciones del baño, tome un rollo completo de papel higiénico y me fui armando una especie de colchón/pañal el cual interpuse entre mi cuerpo y mis calzoncillos, allí donde la espalda pierde su nombre. Me aseguré de hacerlo bien mullido, plegando capa tras capa del suave y absorbente papel y también de que ningún retazo de papel se escapara de mis pantalones por la cintura.
Apreté otro rollo bajo mi axila, me lavé las manos lo más rápido posible (enjuagando también mi cara) y salí disparado del baño ......cada segundo contaba y no podía perder demasiado tiempo
A la carrera agarré a Claudia de la mano y salimos disparados hacia el lobby del hotel.
En segundos estábamos en la calle donde no menos de cinco o seis taxis esperaban estacionados.
Las pocas fuerzas que me quedaban las estaba agotando con mis presurosos pasos y mis “reservas” las guardaba solo para el control de esfínteres.
Juan Carlos se adelantó y comenzó a hablar con el conductor del taxi más cercano.
Pensando que simplemente le estaba dando la dirección de nuestro lejano destino amagué a subirme al auto.
El taxista apoyó su mano sobre la puerta impidiendo que yo la abriera y ahí comenzaron las discusiones entre el conductor y Juan Carlos ....
El conductor gesticulaba y hablaba elevando mucho su voz, “tirando” palabras en ingles, italiano y algo en español, mientras que Juan Carlos movía y movía las manos argumentando. Mientras yo me desesperaba. Claudia se acercó a ellos y volvió rápidamente para aclararme: - Está negociando el precio. A los árabes les encanta regatear y consideran ese paso parte importante de su trabajo ...
Nuevamente con mi frente llena de perlitas casi grite: - Dejate de joderrr que pagamos lo que pida. Yo casi me estoy cagando de nuevo. No pierdan más tiempo!
Nos subimos al auto, un modelo de mediados de los 80 bastante baqueteado.
Yo iba tan blanco como el papel de mis calzoncillos, siempre respirando hondo y haciendo control mental.
El viaje hacia nuestro hotel fue una tortura de aproximadamente 40 interminables minutos.
Renombré cada pozo y cada bache de la ciudad en honor a la rama femenina de la familia del conductor, pero con orgullo puedo decir que me aguante como un Duque y llegue a destino sin usar mi improvisado pañal.
Subí a nuestra habitación apenas con el tiempo justo para entrar al baño y bajarme los pantalones ...
Retomé el tema en el mismo punto donde lo había dejado en el baño del Intercontinental, y así seguí el resto de la noche con continuos viajes desde la cama al baño y viceversa. A la intensa y misteriosa diarrea se le sumaron náuseas, algo de fiebre y un enorme agotamiento muscular.
A primera hora de la mañana, como seguía estando más tiempo en el baño que fuera de él, vino a nuestra habitación el Dr. Carlos Perez (compañero de viaje) en una visita profesional de cortesía.
Compadecido me dió unas pastillas de Motilium y Domper para tratar de aliviar mi situación.
Para ser sincero con Uds. cuando llegó el Dr. Perez en mi desesperación yo ya había vendido mi alma.
Sí, tal cual se se los cuento, a eso de las 4 o 5 de la mañana ya vencido físicamente y quebrado moralmente le juré al Faraón Tut Ankh Amón que si me perdonaba dedicaría el resto de mis días a venerarlo, y que haría de mi morada un templo de su idolatría y adoración.
En el momento, avergonzado de mi juramento, no le dije nada a Claudia y ella asumió que mi mejoría se debió a los medicamentos recetados por Don Carlos, pero yo conocía el verdadero motivo de mi recuperación.
Esa misma noche Claudia y yo dejamos Egipto en un vuelo de El Al con destino hacia Israel.
Yo me llevé en el corazón a Egipto y también dejé parte de mí en ese país (en las cloacas).
Como soy hombre de palabra, hoy mis aposentos tienen una decoración faraónica. La pieza de decoración principal, objeto de toda la atención, es un cuadro de la máscara de Tut (hecha de oro, lapislázuli y turquesa).

Datos importantes verificables:
Maldición de Tutankhamón:
La ciencia tiene varias hipótesis normalmente aceptadas; una es que en el aire viciado de la tumba habría esporas de hongos microscópicos, conservadas durante varios milenios, que aún fueron capaces de infectar a varios de los exploradores al inhalar el aire viciado.
(En lo personal estoy convencido que no es así)
Faraón Tutankhamón:
No fue un faraón notable ni conocido en épocas antiguas; el tamaño relativamente pequeño de su tumba (KV62) fue la razón de que no fuera descubierta hasta el siglo XX.
Nombre del Faraón:
Al nacer se le asignó el nombre de Tut-Ankh-Atón, que posteriormente cambió a Tut-Ankh-Amón, cuando en el ocaso de la revolución teológica de Amarna se abandonó el culto al dios Atón (volviendo al viejo panteón egipcio beneficiando primordialmente al dios Amón)
Sé que muy poco antes de su muerte, en su propia corte lo llamaban
Tut-Ankh-Agón lo que confirma totalmente la existencia de la maldición.

Walter Vitureira
Primate Faraónico

Homenaje al Inodoro

Homenaje al Inodoro

Sí, quizás les suene ridículo e incluso encuentren desagradable, un homenaje a ese artefacto sanitario infaltable en el equipamiento actual de cualquier hogar de clase media.
Yo les puedo decir que a pesar de “bombardearlo” a diario y de “tirarle con todo”, no es una pieza carente de mi afecto y de mi auténtico reconocimiento.

Antes de relatarles un par de experiencias que me llevaron a convertirme en fan del Inodoro corresponde definir o explicar el siguiente macabro artefacto: “taza turca”
Según un blog que encontré “googleando”, Taza turca se compone de un agujero en el medio y 2 huellas de pies humanos. Artefacto en el cual los que hacen sus necesidades deben tener buena puntería.
Wikipedia es más amplio: Inodoro a la turca, inodoro turco o placa turca: se trata de un inodoro sin taza: un agujero en el piso, con dos sitios adyacentes para apoyar los pies. A veces se lo llama letrina por carecer de asiento, pero, a diferencia de ésta, sí posee cierre hidráulico. Aunque no tiene buena fama, sería el inodoro más adecuado puesto que facilita tomar la postura más natural para defecar
Para el afortunado que no se ha cruzado en la vida con una de ellas, y que no ha logrado aún hacerse la imagen del mencionado elemento de tortura le dejo un vínculo en el cual podrá apreciarla: http://www.olmos.com.uy/commerce/Hecategorias.aspx?2,1,209,0

A modo de anticipo/resumen, o de moraleja o enseñanza a recibir de este e-mail solo les puedo decir: Nunca hay que dar por sentado, el poder cagar sentado”

Y sin más preámbulos, las experiencias vividas que me llevaron a mi amor incondicional por el Inodoro:

Experiencia 1 – Fines del Verano de 1985 ...

Veraneando en Villa Argentina un Domingo debía volver a Montevideo (con muy pocas ganas).
Para evitar tomar el ómnibus lleno en la ruta Interbalnearia, decidí caminar hasta Atlántida y tomar el bus en la terminal, con la opción entonces de hasta elegir asiento!
Llegué al centro de Atlántida con 15 o 20 minutos de más (afortunadamente).
A los pocos minutos empecé a sentir una pequeña molestia que rápidamente se transformó en un leve retorcijón, y luego pasaron a ser múltiples los retorcijones.
Era evidente que no podría contener la “presión intestinal” durante la hora que aproximadamente llevaba el viaje hasta Montevideo.
El malestar aumentaba y se manifestaba exteriormente en pequeñas gotas de sudor en mi frente.
Estudiando la situación me di cuenta de que no contaba ni siquiera con 15 minutos como para volver al baño de mi casa en Villa Argentina.
En aquella época el local más “prolijo” del centro de Atlántida era La Fontaine (pizzería/restaurante) y hacia allí me dirigí apretando cada vez más el paso ...
Llegué a La Fontaine y sin siquiera mirar a los mozos o comensales, me mandé de una hacia el baño.
Creo que entré “onda cowboy” ... pateando la puerta para hacer el ingreso más rápido.
Esquivé los mingitorios y abrí la primer y única puerta, y con horror allí la veo: una Taza Turca
Me tomó solo una fracción de segundo contemplarla, y reconozco que en forma inmediata empecé a odiarla.
Dicen que no hay que dejarse llevar por las primeras impresiones, que no hay que tener en cuenta el exterior y que hay que aprender a “mirar el interior”.
En este caso imposible! Su aspecto externo: llena de manchas de sarro, totalmente empapada en orines varios, y despidiendo un olor insoportable. Su interior: me estremezco solo de imaginarlo!!
Completando el terrorífico cuadro: paredes con azulejos amarillos, muchos de ellos con “dedazos” marrones ..
No pude entender que artista plástico podía haber tomado este cubículo como su atellier y allí expresarse mediante el “finger painting”.
Gracias a las “manos impresas” el lugar recordaba mucho al famoso “Walk of Fame”de Hollywood (que en esa época solo había visto en televisión),pero sin las estrellas doradas de los artistas ni nombres impresos.
En puntas de pie y dejando los pensamientos de lado entré al cubículo y cerré la puerta.
Con alivio descubrí un rollo de papel higiénico colgado en la puerta de madera de un alambre viejo y oxidado.
Tratando de ignorar los fétidos olores y el deprimente entorno, comencé a realizar mi faena .....
Siendo “virgen” en lo que respecta al uso de Tazas Turcas, pagué cara mi inexperiencia.
No voy a realizar comentarios sobre la fatiga muscular de mis cuadriceps, ni de la increíble proeza de tratar de mantener el equilibrio, ni tampoco sobre la frustración de tener que evitar apoyarme o rozar alguna de las decoradas paredes.
Solo les contaré que mis jeans habían quedado apoyados sobre mis tobillos, y estando en una posición difícil e incómoda no pude evitar que parte de mis deposiciones cayera sobre la cintura de los mismos.
Por supuesto que eso solo lo noté luego de finalizar de limpiarme el traste con el rollo que estaba a una distancia casi inalcanzable (llegar hasta el rollo fue otra tarea “onda” Misión Imposible).
Por suerte la cantidad de papel higiénico era suficiente para limpiarme y como había “resto” procedí a remover la mancha marrón que se había metido entre las fibras de mis jeans.
En ese momento supe que no tenía habilidades para tener una tintorería (remover manchas y limpiar prendas no era lo mío).
Antes de salir del baño me até sobre la cintura el buzo escote en “v” ,que había dejado colgado sobre la puerta, ocultando así al resto del balneario canario las manchas de mis jeans.
Recorrí las tres cuadras hasta la terminal como lo hubiera hecho Pepe Le Pew  (dejando tras de mí una estela invisible pero “rastreable”)
Al llegar a la terminal el bus que pensaba tomar ya había partido y había otro más a punto de salir con varias personas a bordo.
Como aún había asientos libres subí y elegí compartir el asiento con una gorda bien voluminosa que ya estaba acomodada junto a la ventana.
Rápidamente el ómnibus se llenó y durante todo el recorrido los pasajeros que olfateaban algo enseguida dirigían sus miradas acusadoras a la gorda, sin sospechar de mí.
En algunos momentos en que de mis jeans emanaban más fuertes olores, las miradas de odio de los pasajeros hacia la gorda recrudecían.
Gracias a una sabia elección de asiento pude sobrellevar el viaje con mis jeans todos cagados, sin recibir una sola mirada sobre mi persona.
Estimada obesa anónima: un millón de gracias y mil disculpas !!
Lección 1 – Al igual que “no es necesario saber, si no tener el teléfono de quien sabe”, “no es necesario estar limpio (no cagado), si no tener a mano a alguien a quien los demás consideren más sospechoso”
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Experiencia 2 – Diciembre 1995
En esa época Claudia y yo trabajábamos en Varig y fuimos invitados por el amigazo Giorgio a la fiesta de fin de año de Siur (su agencia de viajes).
Siur, agencia especializada en el destino Cuba, realizaba su fiesta de despedida del año en una discoteca con música típica del destino: salsa
Don Giorgio Valenti había tenido la cortesía de invitarnos y además darnos invitaciones para 2 personas más, por lo que esa noche llegamos al boliche ubicado en Rondeau y Gral Luna acompañados por Fernando y Paola (una pareja de amigos que la vida luego llevó a afincarse en New Jersey.)
En cuanto entramos vimos que la Disco estaba cerrada esa noche para fiesta exclusiva de Siur, y todas las personas allí eran conocidos nuestros. Nos encontramos y saludamos a compañeros de Varig, colegas de otras aerolíneas y también muchísimos agentes de viaje (a los que no conocía yo, los conocía Claudia o viceversa).
Como ninguno de los cuatro era muy fan de la salsa (ni tampoco sabíamos bailarla), nos sentamos a escuchar la música, a ver como bailaban algunos prodigiosos y a tomar algo.
Siguiendo la ambientación cubana, en lo que respecta a los tragos nos pedimos cuatro “mojitos” para arrancar.
Tan solo 15 minutos después de ingerido el mojito, sentí esa vieja y conocida sensación en el bajo vientre ..
Comenzaron los retorcijones y como se hacían cada vez más frecuentes y fuertes, no tuve más remedio que salir en búsqueda del baño (Claudia, Paola y Fernando me esperaban en nuestra mesa).
No fue una búsqueda muy larga ya que ese lugar tan sagrado estaba ubicado a pocos metros de una barra de tragos, la que prolijamente decorada con palmas mantenía el estilo tropical del local.
Para no romper moldes ni salir de lo clásico, las puertas de los baños de hombres y mujeres estaban muy cercanas unas a otras (tanto hombres como mujeres forzosamente se encontraban en la puerta al salir o entrar)
Mis vergonzosos recuerdos de La Fontaine estaban bien ocultos, muy guardados en algún rincón del disco duro, y el ingreso a este recinto no me hizo evocar en lo más mínimo a aquella hedionda letrina.
Este baño, impecable en lo que respecta a limpieza, brillaba de punta a punta.
Cubierto con azulejos blancos de piso a techo, sin agua ni orines derramados en el suelo, era la excepción a todo lo que uno espera de un baño de un local tan concurrido.
De entre todas las puertas disponibles elegí la del medio y me mandé apurado ...
Oh, sorpresa !! El tan anhelado inodoro no existía!
Desde el lugar que debería ocupar el inodoro, una taza turca me observaba arrogante .....
Con su ciclópea mirada parecía desafiarme: - A que no te atreves? A que si lo intentás te cagás de nuevo los pantalones y hasta las medias?”Nunca fui de achicarme frente a los retos y menos cuando vienen de una pedazo de cerámica ...
Se presentó un nuevo retorcijón y esto me alentó a tomar la decisión, pero antes de lanzarme a la pelea hice una última evaluación de la situación ...
Mediante una rápida observación al cubículo tomé mentalmente las distancias a las paredes (pulcras y relucientes). Con alegría ví que las paredes laterales se encontraban a una distancia muy cercana.
También observé la ubicación del papel higiénico: ok Houston, papel higiénico a mano ...
Con un balance positivo (así lo creía) me lanzé a la aventura:
- pantalones nuevamente caídos a la altura de mis tobillos, pero esta vez “enroscados” hacia adentro
- papel higiénico a una distancia razonable (al alcance de la mano sin esfuerzos)
- piernas flexionadas y preparadas
- brazos estirados y tensos, apoyados sobre las paredes laterales
El silencio sepulcral del baño se vió interrumpido por una explosión similar a la del despegue del trasbordador Challenger. Dicha explosión sacudió mis entrañas, hizo temblar mis piernas, llenó mi frente de pequeñas gotitas de frío sudor, y logró que la pared posterior del cubículo vibrara por el golpe/chorrete recibido
Nuevamente se rompió el silencio del baño, esta vez por una voz que débil se quejó y largó un: Pahh, loco!!Luego sentí pasos apresurados que se alejaban del baño y nuevamente silencio.
La tormenta en mi cuerpo recién comenzaba y los truenos se siguieron unos a otros, en una especie de sinfonía sin fin. Por cuatro o cinco minutos mi cuerpo vibró continuamente y mis piernas y brazos temblaron como sacudidos por una corriente eléctrica.
Y como casi siempre a los truenos los acompaña la lluvia, mi tormenta corporal no fue diferente y a mi me fue imposible contener la catarata diarreica que siguió a continuación ...
En ese momento yo solo trataba de sobrevivir y ya la puntería era lo de menos (realmente no me preocupaban mis pantalones o medias).
Reconozco que en algún momento creí que la pelea la ganaría la taza turca, y que yo caería derrotado, victimizado en el suelo entre mis propias deposiciones.
A mitad de mi batalla, creí escuchar voces femeninas que intentaban acercarse a su correspondiente baño pero que luego entre risas y comentarios se alejaban rápidamente.
Ya teniendo la pelea bastante más a mi favor, pude dedicar mis sentidos a prestar atención al resto del entorno y fue ahí que percibí la soledad en la que me encontraba (el baño estaba totalmente desierto!!)
De pronto escuché 2 voces masculinas que sonaban desde la puerta del baño:
La gente se me empezó a ir de la barra por el olor a mierda!! No puede ser .... Quien fue el hijo de puta!!?? expresó con indignación la voz mas grave ...
Entrá y echá !! Dale .. entrá y echá!!!! – decía una voz más joven y menos firme ...
Segundos más tarde escuché pisadas de zapatos que circulaban por el baño y simultáneamente un Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh .............. Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ....... Shihhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.... Shhhhhhhhhhhhhhhhhhh ... Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ... Shhhhhhhhhhhhhhhhhhh Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh... ... Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
Shhhhhhhhhhhh Shhhhhh Shhhh Shhhhh .. hasta que se acabó el desodorante en aerosol y ahí nuevamente los pasos rápidos que salían en forma desesperada del baño mientras la voz gruesa decía: Que hijo de puuuuta!!!!
El hijo de puta seguía metido en el cubículo, sin poder despegar los brazos de las paredes, aún temblando y cagando sin parar. Las piernas ya no las sentía y estaban como entumecidas .....
Convencido de que estaba ya en los asaltos finales, y de que en cualquier momento podría rematar la pelea, giré mi cabeza intentando mirar por encima de mi hombro, hacia la pared del fondo ...
En ese momento escuché la voz de mi amigo Fernando que desde la puerta del baño me llamaba timidamente:
Walter estás ahí? Estás vivo? Precisas ayuda?
Pahh!! Pero que que olor insoportable que hay aca!!!! ....
Todo esto mientras yo intentaba reaccionar del increíble cuadro que había encontrado en la pared trasera de mi cubículo. La anterior pared pulcra y reluciente ahora parecía una obra abstracta de Pollock ... chijetazos por aquí, pinceladas por allá. Toda una obra de arte!!
Ahora estoy bien ... logré mentir con la voz quebrada por el esfuerzo
Fernando más en base a amistad que valentía, había dado unos pasos adentro del baño y me decía:
Estábamos super preocupados por vos, hace como 20 minutos que estás acá adentro ...
- Se te partió el orto!! Que cagaste??
- Sabés que se fue toda la gente de la barra esa que esta a 6 o 7 metros del baño ... es insoportable el olor!!!
Relevándolo de la responsabilidad del rescate le dije:
Andá nomás que ya lo tengo dominado, ahora nomás me limpio y salgo ....
Me limpié como pude, con las pocas fuerzas que aún tenía.
La obra de arte allí quedó. Fue mi legado artístico al boliche (ya que las fuerzas no me daban para siquiera intentar borrarla de la pared).
Valiente, bien macho, no es el que hace varios sparrings con los contricantes más duros, o el que se enfrenta a los enemigos más difíciles ...
Valiente, bien macho, es el que como yo, luego de tremendo papelón sale del baño con la frente bien alta!
Valiente, bien macho, es el que como yo, se encuentra con que la disco en un radio de 10 metros alrededor del baño se encuentra totalmente despejada y que todos los presentes están pendientes de ver quién es el causante de todo ese Chernobyl. Entonces, como bien macho que es, al salir del baño los enfrenta (porque son todos conocidos o compañeros) y los saluda con un afectuoso gesto de cabeza ..
Valiente bien macho, es el que no tiene miedo de decir que ama a su inodoro ...
Lección 2 – "Valiente es aquel que enfrenta a sus enemigos, pero que también sabe enfrentar a sus amigos cuando es necesario"
Consejo: Hagan caca antes de salir de sus casas!! Creanmé, no se van a arrepentir ....